Viernes 12 de Febrero de 2010
El diseñador de moda británico Alexander McQueen, cuyas provocativas colecciones lo convirtieron en una estrella mundial, fue hallado muerto ayer en su hogar de Londres a los 40 años, en lo que los medios dijeron fue un aparente suicidio.
Apodado “el hooligan de la moda inglesa” por su estilo personal y en la pasarela, se convirtió en estrella antes de los 30 años tras comenzar como aprendiz. Se esperaba que presentara su nueva colección en la semana de la moda de París en marzo.
“Fue encontrado muerto esta mañana”, dijo la directora de comunicaciones de McQueen, Samantha Garrett, por teléfono. Un comunicado difundido por su oficina −en el que se referían al diseñador por su primer nombre, Lee− dice: “En nombre de la familia de Lee McQueen, Alexander McQueen hoy anuncia la trágica noticia de que Lee McQueen, el fundador y diseñador de la marca Alexander McQueen, ha sido hallado muerto en su casa”. Una amiga de McQueen, la influyente conocedora del mundillo de la moda británica Isabella Blow, que ayudó a que despegase su carrera, se suicidó en 2007 cuando tenía 48 años.
Un hooligan en Givenchy. Nacido en Londres el 17 de marzo de 1969, McQueen era el menor de seis hermanos. Dejó la escuela a los 16 años y obtuvo una beca de aprendiz en la tradicional sastrería Anderson and Shephard de la calle londinense Savile Row, y continuó en los vecinos Gieves and Hawkes.
Posteriormente, el ex Diseñador Británico del Año se graduó en diseño de moda en el prestigioso Central Saint Martins College of Art and Design de Londres.
McQueen tenía una gran capacidad de sorprender. Un ejemplo fue su colección “Highland Rape” de otoño/invierno de 1995, que presentaba modelos de aspecto desordenado con ropas desgarradas.
En 1996, apodado “el hooligan de la moda inglesa” por su pelo muy corto, botas Doc Marten y colecciones impactantes, fue nombrado diseñador jefe en la casa de alta costura francesa Givenchy.
Su primera colección para Givenchy no fue considerada un éxito por la mayoría, pero McQueen continuó hasta establecer su propia marca, atrayendo a aficionados, clientes y ganando fama, además de obtener un lugar entre las principales pasarelas de París.
El diseñador de la casa Chanel Karl Lagerfeld dijo a una radio que McQueen siempre había coqueteado con la muerte en su trabajo y que el éxito y la fama nunca fueron suficientes para conseguir la felicidad.
“En este tipo de profesiones (modelaje, actuación, diseño de modas) si no se tiene un gran apoyo y no se es práctico uno se expone a sufrir”, dijo Lagerfeld. “Además él tenía una depresión nerviosa que tuvo su punto culminante con la muerte de su madre la semana pasada”, añadió. (Reuters)