Miércoles 04 de Marzo de 2009
Una mujer de 85 años fue hallada sin vida en el interior de su casa de la zona sur con signos de haber sido estrangulada y arrastrada desde la cocina hasta el baño. Un visible rastro de sangre se extendía entre esos dos ambientes de la vivienda, pero en el resto del lugar no había signos de violencia. La policía no descartaba ninguna hipótesis, incluida la de un homicidio en ocasión de robo, y sospechaba que él o los autores del asesinato podrían ser personas conocidas de la víctima. Lo único que al parecer faltaba era el dinero de la jubilación y pensión que la anciana había cobrado el viernes, las llaves de la casa y el documento de identidad de la víctima.
El crimen se descubrió ayer poco después del mediodía. Juana Amaya vivía sola, desde hacía unos meses, en su humilde vivienda de Suriguez y Acha 5818 Bis (un pasaje perpendicular a Arijón al 1700). Lucía Cataldo, una sobrina con la que la mujer mantenía contacto regular, fue la persona que la encontró. Según fuentes de la investigación, la pariente estaba preocupada porque Amaya no se había contactado con ella en todo el fin de semana y entonces ayer decidió acercarse hasta la vivienda. "La llamó varias veces el domingo y la mujer nunca respondió", dijo un vocero.
Macabro. La puerta de la casa estaba cerrada con llave y Cataldo debió utilizar la suya para poder ingresar. Un segundo después se encontró con el peor de los cuadros. Amaya estaba muerta y en avanzado estado de descomposición. Según allegados a la pesquisa la mujer estaba vestida, tirada en el piso del baño, boca arriba y con la cara tapada con un trapo. Poco después arribaron al lugar policías de la seccional 21ª, en cuya jurisdicción ocurrió el crimen, de la Brigada de Homicidios y peritos de la División Criminalística de la Unidad Regional II. Según la preliminar observación realizada por un médico policial la muerte de la mujer se habría producido 48 horas antes del hallazgo.
Autopsia. A simple vista el cadáver no mostraba signos de violencia, pero la víctima tenía un pañuelo o pedazo de tela atada al cuello con un par de nudos, lo que indicaría que habría sido estrangulada. "El médico no pudo determinar a ciencia cierta la causa de muerte porque el cuerpo estaba muy descompuesto. Llevaría unas 48 horas muerta y el calor de los últimos días aceleró el proceso de putrefacción. La autopsia confirmará si la mujer fue estrangulada y si tenía alguna otra herida", comentó anoche a LaCapital una fuente cercana a la investigación.
Dentro de la casa no había desorden. Lo único que delataba una situación de violencia fue un rastro de sangre que se extendía desde la cocina hasta el baño, donde fue encontrada la víctima. En ese punto el estado de descomposición del cadáver también impidió detectar de dónde pudo emanar esa sangre. Lo que parecía seguro era que Amaya pudo ser agredida en la cocina, quizás mientras preparaba algo para comer, y arrastrada hasta el baño. En la sartén que estaba sobre una hornalla había restos de comida en mal estado por el paso del tiempo.
De acuerdo a lo que pudieron establecer los pesquisas, Amaya vivió en esa casa junto con su hermana y su cuñado. Pero hace un tiempo falleció la mujer y hace unos 6 meses su cuñado. Doña María cobraba una pensión y una jubilación como autónoma. El viernes pasado recibió los haberes de febrero. Una de las últimas personas que la vio con vida fue un comerciante, pero eso sucedió el sábado a la mañana.
"Estamos investigando en todas las direcciones. No se encontró el dinero de la jubilación, no estaban sus llaves ni apareció el documento. El problema es que ningún vecino escuchó ni vio nada extraño en torno a la casa", remarcó una fuente.