Hagan algo, por favor
El viernes 17 de febrero a las 19 fuí víctima de un asalto en mi negocio de calle Provincias Unidas al 900. Casi todos los días roban a alguien en esta zona y prácticamente no queda negocio sin asaltar con total impunidad.

Sábado 25 de Febrero de 2012

El viernes 17 de febrero a las 19 fuí víctima de un asalto en mi negocio de calle Provincias Unidas al 900. Casi todos los días roban a alguien en esta zona y prácticamente no queda negocio sin asaltar con total impunidad. Me pusieron un cuchillo en la panza y me amenazaron de muerte. Tuve que darles todo lo que tenía en la caja y lo que había para pagar a proveedores y comprar mercadería. El negocio queda a una cuadra y media de la seccional 14ª, pero a los delincuentes poco les importa. La comisaría no cuenta con móviles disponibles, los agentes compran de su bolsillo las resmas de hojas para tomar las denuncias, no hay personal ni insumos, ni garantías de nada. Están imposibilitados de todo porque por órdenes judiciales los ladrones que puedan agarrar (jugándose la vida como nosotros cada día) salen en cuestión de horas. Ahora bien, si a alguien de nosotros, contribuyentes honestos, trabajadores, se nos ocurre defendernos de este flajelo, de estos parásitos, seguramente iremos a parar a la cárcel como las peores lacras de la sociedad. Con un Estado nacional garantista, donde los derechos humanos son un gran negocio que sólo defienden a criminales, donde toman como educación el regalo de notebock para los alumnos, donde la inseguridad es una "sensación", el Indec miente, la minería es un negocio para pocos y "no es para nada nociva", donde disfrazan a un sindicalista de obrero para decir que la minería no contamina y así seguir cobrando coimas, seguir mintiéndonos, donde el gobierno provincial nos tiene totalmente abandonados ante la inseguridad. No se educa, no se castiga, no se proteje a los ciudadanos honestos pero sí a a los delincuentes. Me parece que los que la pegaron de verdad fueron los que desertaron con la crisis de 2001. Porque este país es una trampa. Está estatal y provincialmente muerto. Así que señor comerciante: separe su dinero para los impuestos, separe para la compra de mercadería, y separe otro poco para los ladrones que quizás no deje huérfanos a sus hijos. Mientras tanto sigamos poniendo nuestro voto a los responsables de toda esta barbarie que todo seguirá igual por siempre.

Fernando Aime