Domingo 22 de Marzo de 2009
Los jóvenes estadounidenses han encontrado una nueva manera de "divertirse", fotografiarse desnudos con el móvil y enviar mensajes con las imágenes, una tendencia conocida como "sexting" que cada vez preocupa más a los padres.
Este es el nombre del último fenómeno que mezcla dos factores explosivos: adolescentes y nuevas tecnologías, y que ha puesto de relieve una importante cuestión legal: ¿Se trata de una simple travesura, o es más bien pornografía infantil?.
Los jóvenes se fotografían parcial o completamente desnudos y reenvían las fotos a sus amigos más cercanos. El problema viene cuando excede esos límites y la broma se convierte en humillación.
La organización no gubernamental de Prevención de Embarazos Imprevistos entre Adolescentes ha estudiado este fenómeno, preocupada por el hecho de que un 20 por ciento de los jóvenes de entre 13 y 17 años ha mandado alguna imagen o vídeo suyo desnudo o semidesnudo, según datos de una encuesta.
En la mayoría de los casos esta acción no tiene una motivación fundada, sino que simplemente lo hacen "por diversión" o para relacionarse con otros adolescentes. Pero la broma puede salir cara. Una chica de Cincinnatti se suicidó cuando su novio cargó en Internet una foto de ella desnuda.
Los padres de una joven de 16 años de Seattle (Washington), han emprendido una batalla legal después de que se difundieran por todo el colegio las fotos que se hicieron su hija y su mejor amiga en la ducha sin intención de difundirla.
Las fotos comenzaron a circular entre los estudiantes hasta que el director del centro educativo recibió un sobre con unas copias, lo cual les valió a las muchachas la expulsión del equipo de animadoras.
Los padres alegan que al echarlas del equipo las han "marcado" frente al resto de los compañeros, aunque esa no era la primera vez que las chicas se hacían fotos sin ropa.
En 2005, se hicieron fotos desnudas de cintura para arriba para enviárselas a sus novios.
Las autoridades han advertido que quien recibe tales fotos puede afrontar cargos por estar en posesión de material obsceno y pornografía infantil.