Miércoles 20 de Mayo de 2009
"Estamos desesperados. No sabemos si Alejandro está vivo o muerto, nadie nos dice nada". La frase, desesperada, la pronunció Blanca, la madre del remisero Alejandro Luján Erbayo, desaparecido el pasado 10 de mayo cuando emprendió un viaje a la ciudad bonaerense de Pergamino trasladando a una pasajera.
La mujer era ayer una postal de la desesperanza. Es que desde hace diez días nada sabe sobre el paradero de su hijo, quien trabaja para una remisería de Villa Gobernador Gálvez y entonces nadie le puede quitar la angustia de pensar lo peor.
"Los nenes de Alejandro preguntan todo el tiempo por el padre. Uno les dice que está trabajando y eso los calma un ratito. Pero después vuelven a preguntar y ya no tenemos respuestas. Es desgarrador", comentó la mujer.
La ausencia. Alejandro Erbayo cumplirá 25 años el próximo 14 de septiembre. Tiene dos hermanas mayores y está en pareja con Georgina, su novia desde los 15 años, con quien tiene tres hijos varones de 6, 2 y 1 año. Toda la vida estuvo afincado en barrio Tablada, en la zona de Grandoli y Quintana, donde lo conocen por el mismo apodo que su papá: Peti.
Cuando formó pareja se instaló en una casa de pasillo ubicada detrás de la de sus padres. Y desde hace un par de años trabaja en la agencia de remises Altus, ubicada en Mitre al 1200 de Villa Gobernador Gálvez. "Hace tres meses que estaba con el mismo auto y el mismo patrón", recordó Blanca.
Lo último que se conoce sobre la vida de Erbayo sucedió el domingo 10. Ese día trabajó toda la tarde con normalidad. Hasta que una mujer, identificada por fuentes policiales como Carolina, llamó reiteradamente a la remisería para pedir un servicio anticipado hacia Pergamino y pidió por el móvil de Alejandro: el número 44. Posteriormente, el muchacho indicó que esa misma mujer se había comunicado con él a su celular y que cerca de las 23 emprendieron el trayecto en el Peugeot 505 color gris, patente SGD198, hacia el destino indicado.
La huella. El último contacto que tuvo el remisero fue a la 0.50 del lunes 11. Entonces llamó a su compañero de trabajo, que lo debía relevar, diciéndole que estaba en la zona de Pergamino, a 110 kilómetros al suroeste de Rosario, y que en 40 minutos le llevaba el auto. Fue lo último que se supo del muchacho. Tras esa comunicación nadie más pudo localizarlo en su celular. "Lo llamé miles de veces, todos los días, y me da apagado", dijo Blanca.
La mujer recordó que aquel domingo 10 su hijo debía dejar el servicio a las 22, una hora antes de emprender viaje hacia Pergamino. Y a la hora de responder a las hipótesis que se plantean los investigadores, Blanca dijo que Alejandro "no tiene problemas con su pareja y siente adoración por sus hijos". Y agregó: "Si alguna vez se retrasó en llegar, me llamó o se comunicó con alguna de sus hermanas para dejarnos tranquilas. Pero ahora no aparece él y tampoco el auto. Todo esto es muy raro".
Los investigadores están trabajando en el rastreo de la última llamada del remisero. Peti Erbayo mide 1,70 metro, tiene cutis trigueño, ojos marrón claro y cabellos lacios cortos. Cualquier dato que se pueda aportar sobre su paradero se puede hacer llegar a la sección Seguridad Personal de la Jefatura rosarina mediante el teléfono 4657297.