Edición Impresa

"Habrá que estar atentos a la situación laboral"

El dirigente, segundo de la Central Obrera de Chile en los '70, no ve una crisis pero sí peligros a corto plazo.

Domingo 08 de Junio de 2014

"No creo que vayamos hacia una crisis laboral ni en Argentina ni en los otros países de la región, pero de todas formas los próximos dos años serán difíciles y habrá que estar muy atentos, no quedarse dormido en los laureles ni creer que ya resolvimos todo", afirmó el sociólogo chileno radicado en el país Eduardo Rojas, quien estuvo en Rosario donde participó del seminario intensivo de formación política organizado por la Asociación Empleados de Comercio.

Según Rojas, quien fue número dos de la central obrera chilena durante el gobierno del socialista Salvador Allende, el movimiento sindical argentino es dueño de "una larga trayectoria de resolución de conflictos laborales que al final logra resolver los problemas", un dato importante a la hora de enfrentar un escenario menos generoso con la creación de empleo.

Tras elogiar el papel de los mercantiles rosarinos respecto a la ley de descanso dominical y la propuesta de hacer excepciones sólo en caso de que se trate de primeros empleos, el especialista destacó que durante los últimos diez años el empleo en negro "bajó diez puntos" en el país. "El nudo de Argentina es el trabajo rural en negro", explicó en ese sentido.

—¿Cómo ve la evolución del escenario laboral en la región, teniendo en cuenta el menor crecimiento de países como Argentina y Brasil?

—Los escenarios laborales son materia de los economistas, mi opinión viene más del lado laboral o sociológico. Considero que en Argentina, Chile y Brasil, los países más cercanos, existe una creciente conciencia en la gente corriente, en la sociedad, de que la economía no está en condiciones de predecir de modo fiable el curso de la relación laboral, porque la economía como profecía anda mal en el mundo, ya que es un discurso que no explica lo que ocurre con el trabajo, la riqueza, las empresas y los Estados. Existe una sensación de que los economistas están mintiendo sobre la crisis. En Argentina, en concreto, el actual proceso de la economía, con una restricción externa fuerte sin duda, plantea un período problemático del punto de vista de las relaciones laborales, del trabajo y de los sindicatos. Sin embargo, en Argentina existe también una larga trayectoria de resolución de conflictos laborales que al final logra resolver los conflictos. En el sector automotriz argentino, otro punto crítico, tenemos sindicatos que negocian la jornada laboral, que negocian el ingreso, la temporalidad del ingreso, y que como diría un economista acumulan de modo contracíclico el salario de modo que cuando viene el tiempo de las vacas flacas, pueden aceptar una cierta caída de ingresos y eso ayuda a superar las crisis. Smata tiene una larguísima trayectoria de lucha de dirigentes muy sentados en la realidad, desde los tiempos gloriosos del Cordobazo.

—¿Ocurre lo mismo en el resto de los países de la región?

—En Chile la CUT (Central Unitaria de Trabajadores) está actualmente dirigida por una mujer, es la primera vez que ocurre esto con el movimiento obrero. La Central tiene buena predisposición con el actual gobierno, y si bien hemos tenido una CUT muy conflictiva, ahora está dispuesta a negociar ante este escenario laboral. Es una postura inteligente porque quiere tener una agenda concreta que es la seguridad social, que todavía está privatizada en Chile. En Brasil la Central Unica de Trabajadores ha estado buscando acuerdos con el gobierno de Dilma, pero Dilma tiene que que manejarse con demandas internacionales nuevas porque Brasil es ahora un actor mundial, considerable, y si bien esto significa una determinada prosperidad y un optimismo razonable, nos damos cuenta de que hay problemas sin resolver. Yo creo que el movimiento sindical en estos países se hace cargo de los problemas de una manera u otra, en Argentina el movimiento obrero tiene diversas versiones, pero en su conjunto asume el problema.

—Usted vino a Rosario invitado por la Asociación de Empleados de Comercio para una jornada de formación sindical.

—Quiero decir que es muy importante la iniciativa de la AEC respecto al descanso dominical, y es muy buena la propuesta de relacionar esto con el primer empleo, porque ese es un gran problema. Por eso la propuesta de relacionar las dos cosas significa una práctica sindical distinta, establece un principio organizativo distinto, pero es que la cabeza del sindicalista tiene que hacerse cargo de temas, modos de vida y modos de relacionarse que son muy distintos a los de antes, ya que estamos ante relaciones laborales distintas. En todos los países el desempleo de los jóvenes que van hacia el primer empleo, a partir de los 16 años, suele ser dos o tres veces mayor que el promedio. Eso es una situación muy dramática para el país y se empieza a transformar en un problema social, y entonces los jóvenes en vez de ser un aporte, se enojan, y tienen razón. El desempleo juvenil es uno de los temas críticos del sindicalismo en la actualidad, y hay que tomar ese tema.

—A pesar de los años de crecimiento, persiste una tasa de trabajo en negro que es muy elevada. ¿Qué opina respecto a esto?

—Según la Cepal el trabajo en negro disminuyó 10 puntos en Argentina durante el así llamado kirchnerismo, y si bien los gobiernos se consideran orgullosos de este logro, hay que decir que el trabajo en negro, ilegal o no reconocido puede pensarse como uno de los costos del crecimiento. También hay que decir que si nos pusiéramos muy duros con eso y cerráramos cada empresa que tiene trabajadores en negro se generaría una crisis muy grande. La ley de trabajo registrado que lleva adelante el Ministerio de Trabajo contempla esta situación, y por eso propone tratamientos impositivos especiales para que las empresas se puedan ir adaptando. No hay país sin trabajo en negro, y por otra parte en Argentina la sociedad es bastante tolerante con la no aplicación de las leyes, existe una tradición social hacia la flexibilidad impositiva que explica en parte la existencia aceptada de trabajo en negro, como algo casi cultural.

—¿Le parece ése el mayor desafío del mundo laboral argentino?

—El nudo de Argentina es el trabajo rural en negro, porque allí el sindicato Uatre afirma que a pesar de que tuvieron una política permanente de legalización del peón, son los mismos afiliados los que no quieren blanquear su situación porque son transhumantes y les cuesta ordenar sus aportes. Ahora sobre eso hay mucha visibilidad, lo que a su vez ayuda a que el Estado tenga una actitud más firme en el sector rural para no aceptar más ese tipo de explicaciones con cierta justificación fáctica.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario