Martes 28 de Julio de 2009
“Quiero hablar porque no aguanto más. Yo había arreglado con el marido que tenía que
pegarle, pero no matarla”, reveló Leandro Forti, el joven de 19 años que quedó detenido el
domingo a la tarde por el crimen de Natalia Vercesi, la joven embarazada de seis meses asesinada en
su casa de la ciudad de San Francisco. En su declaración, el muchacho señaló que le propinó dos
golpes con un “caño” y luego se alejó de la vivienda por lo que ignora quién le asestó
las puñaladas a la mujer.
La declaración de Forti involucra al esposo de la mujer asesinada,
Alejandro Bertotti, un kinesiólogo y ex basquetbolista de 33 años que está en libertad y sobre
quien no se dispuso ninguna medida. Sergio Coron Montiel, el abogado del joven, contó a
La Capital que su cliente recibió “10 mil pesos en dos pagos de cinco mil” de
Bertotti para “atacar” a Natalia. “Le dijo que no tenía que matarla sino
asustarla, pero no le explicó los motivos de la agresión”, explicó el letrado.
En su declaración, el muchacho contó que el kinesiólogo le propuso
cometer el ataque en un pub de San Francisco y que él aceptó por una “necesidad
económica”. El abogado contó que la vida del joven está signada por su adicción a las drogas
y que no tiene un trabajo ni tampoco estudia.
La declaración. Ante el fiscal del caso, el muchacho brindó su versión
detallada del violento suceso. Dijo que Bertotti lo fue a buscar en su auto y lo llevó oculto en el
baúl hasta la céntrica casa de Urquiza 94 donde ocurrió el crimen. En ese momento la esposa del
kinesiólogo estaba sola en la casa.
Al llegar, según dijo Forti, ambos bajaron del auto y entraron a la
vivienda. Una vez allí, el muchacho le propinó a la mujer dos golpes con un caño, uno de ellos en
la cabeza. Después, dijo, le pegó al ex basquetbolista para simular un ataque. El joven detenido
indicó que, tras la agresión, se marchó sin presenciar el momento en que la mujer fue apuñalada.
Forti contó además que ignoraba que Natalia estuviese embarazada. Cuando
se enteró por los medios se sintió “abrumado”, según su defensor, y decidió acudir a
una comisaría.
En el marco de la pesquisa, ayer Forti fue imputado por el fiscal de San
Francisco, Bernardo Alberione, por el delito de homicidio en ocasión de robo. A su vez, el
funcionario judicial señaló a este diario que ahora podría ordenar un estudio de ADN a partir de
una muestra de sangre extraída a Forti, como una de las medidas procesales tendientes “a
esclarecer el hecho”. Ya se encargó una pericia idéntica luego de que se le extrajeran sangre
y cabellos a Bertotti para determinar si el patrón genético es compatible con muestras tomadas en
la escena del crimen. Hasta anoche, los resultados del examen no habían llegado a la fiscalía.
Buscado. Forti se presentó espontáneamente acompañado por su padre en una
comisaría de la ciudad de San Francisco al saber que la policía lo buscaba por el crimen de la
mujer de 26 años. Vercesi fue apuñalada hace casi tres semanas en su casa de esa ciudad, situada a
pocos kilómetros del límite con la provincia de Santa Fe. “No solamente fue imputado por su
declaración. Además había una orden de detención (sobre Forti) ya que había sido identificado, en
la investigación policial, como uno de los autores del hecho”, explicó el fiscal Alberione.
Al parecer, su rostro apareció en un video registrado por las cámaras de una empresa vecina a la
casa de Bertotti.
“Se está evaluando la declaración, que tiene que ver con una de las líneas de
investigación”, indicó el fiscal. El funcionario dijo además que no se dispuso ninguna medida
procesal en contra de Bertotti, quien continúa en libertad y sin estar imputado en la causa. En un
breve diálogo con periodistas, dijo que no brindaría declaraciones y que no le preocupaba quedar
detenido.
Vercesi fue asesinada el 8 de julio pasado, de ocho puñaladas y un
profundo corte en la garganta. Según la versión del basquetbolista, todo ocurrió cuando él y
Natalia llegaron en un auto hasta su casa tras hacer unas compras en un súper. A esa hora el hijo
de la pareja, de 5 años, estaba en la casa de su abuela materna.
Cuando Bertotti abrió el portón del garaje, según declaró a la policía,
fue emboscado por dos hombres armados que obligaron a la pareja a ingresar a la propiedad. Una vez
adentro, indicó, los maleantes les exigieron dinero. El viudo indicó que, al verlo amenazado,
Natalia empujó a uno de los ladrones y entonces recibió ocho puñaladas en el cuello, el tórax y el
resto del cuerpo. Bertotti dijo haber sido atacado a golpes y culatazos por los asaltantes.
Sin embargo, con el paso de los días los investigadores advirtieron que
el relato del viudo no se correspondía con algunas de las pruebas y se esbozó la hipótesis pasional
con él como sospechoso. El kinesiólogo asegura ser inocente.