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Guida: "Pasamos de un proceso de incertidumbre a uno de estabilización"

El empresario espera una reactivación en el segundo semestre. Confió en el efecto paritarias y elogió los Precios Cuidados. Los cambios en el sector mayorista

Domingo 27 de Abril de 2014

El presidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (Cadam), Alberto Guida, aseguró que el consumo de productos masivos se sostiene pese a los bruscos cambios de política económica en el primer trimestre del año y opinó que la demanda mejorará cuando se terminen de cerrar las paritarias y, a partir del segundo semestre. Consideró que, "de no mediar nuevos sacudones", la inflación será similar a la del año pasado y el volumen de ventas del sector, también. El dirigente saludó también los resultados del programa de Precios Cuidados, porque permitió controlar el "componente especulativo" de la inflación.

Guida participó la última semana de la novena jornada de capacitación para comerciantes minoristas que organizó la entidad en Rosario.

—¿Cómo impactaron en el sector mayorista los cambios de política económica?

—El sector mayorista está muy fuerte y consolidado. El proceso más duro que vivimos fue en la década del 90, con el auge de las empresas multinacionales. El proceso de crisis de 2002, con la devaluación y las cuasimonedas, en realidad significó para nosotros una recuperación. Porque el poder adquisitivo no daba para los changos coquetos y el consumidor de productos masivos se orientó a los comercios de proximidad. Eso llevó a un desarrollo y una mejora de la propuesta. Consolidó al sector. El mayorista se fue fortaleciendo. El gran modelo fue el autoservicio mayorista, pero hoy hay también un fortalecimiento de la distribución.

—¿Cómo los afectó la inflación y esta última devaluación?

—Nosotros no movemos muchos productos frescos. Más bien secos. Igual rondamos entre 8 y 10 mil ítems. Cuando se altera la economía, impacta en el consumo. Si la situación económica es positiva, el consumo aumenta, si es negativa, el consumidor empieza a restringir las compras a las necesidades básicas, a cambiar algunas marcas, los tamaños. Y restringe algunos gastos. Deja de comer afuera y consume más en el hogar. El negocio de proximidad de este tipo casi no se altera en una situación crítica. Es probable que se cambien productos o tamaños, pero el proceso comercial se hace sostenido y la facturación comercial se equilibra. Se ameseta, se sostiene. El primer trimestre terminó nivelado pero dentro de un proceso especulativo. Porque el negocio minorista se abastece en base a la demanda del consumidor pero también lo hace en base al cambio de precios. El salto del dólar en enero significó un aprovisionamiento por parte del minorista para cuidar su plata. Cuesta medir cuánto de esto es consumo y cuánto es stock. Pero en el volumen, el trimestre más o menos, teminó cerrando. Nuestra expectativa es de mejora. Si hoy estamos amesetados, también tenemos que entender que el consumidor está con la misma plata en el bolsillo prácticamente desde diciembre. Cuando se plasme en las paritarias y esto llegue al poder adquisitivo y se incluyan para el segundo semestre los dos medios aguinaldos, entendemos que puede haber una mejora en el poder adquisitivo, en tanto y en cuanto el proceso inflacionario se sostenga y no se dé ninguna nueva situación alrededor del dólar.

—¿Los nuevos índices de inflación están en línea con lo que perciben como comerciantes?

—Más allá de las mediciones que se pueden establecer, nosotros tenemos nuestro propio índice de inflación, que es el aumento de las mercaderías. Los aumentos fueron el año pasado del 23 por ciento a 24 por ciento. Y esto no se debe sólo a subas de precios sino también a cambios de tamaños o etiquetas. Se deja de fabricar una línea y se empieza a fabricar otra, que aumentó un 40 por ciento. Para nosotros la inflación estuvo en el 23 por ciento el año pasado. Creo que en el promedio, la proyección da igual que el año pasado. De cómo se proyecte el semestre que viene, dependerá si se va a sostener la misma base del año pasado o si vamos a tener algunos puntos más.

—¿Ve desaceleración en estos meses?

—Hay un consumidor que cuida mucho más la plata. Hay mayoristas que perdieron ventas, otros que sostuvieron y otros que ganaron. Pero en promedio se ve un negocio estable, resignando algo de margen, trabajando un poco más en ofertas. Lo que uno podría preguntarse es si con este mismo volumen, sosteniendo la actividad, se logró la misma rentabilidad que el año pasado. La respuesta es no. Porque la rentabilidad tiene que ver con los márgenes posibles, los descuentos necesarios. Pero así hubiésemos conseguido la misma rentabilidad desde el punto de vista de los números, la plata no vale igual que el año pasado.

—¿Cómo reacciona la cadena por esos cambios?

—Yo insisto en una lectura optimista, con expectativa. Creo que pasamos de un proceso de alta incertidumbre a un proceso de establización. Si esto se sostiene vía poder adquisitivo, y si no hay ruido económico significativo, todo se va a ir acomodando y volveremos al nivel de inflación del año pasado. Esto si no hay otro sacudón, com una nueva devaluación .

—¿Qué análisis realiza del programa de Precios Cuidados?

— No estuvimos involucrados en el primer trimestre. Sí en el segundo. Arrancamos con 70 productos, que se sustentaron inicialmente sobre siete mayoristas para Capital Federal y Gran Buenos Aires. El proceso de Precios Cuidados arranca con las grandes cadenas multinacionales, luego Fasa y CAS y algunos acuerdos puntuales, como el de los almaceneros en Rosario. La idea es que esto se siga extendiendo a nivel regional. Es un proceso que tiene un buen objetivo y que tiene algunas dificultades lógicas, que tienen que ver con la previsión de la demanda. Se está ampliando la cantidad de productos. Había una necesidad de ampliarla, porque si la demanda de un producto sube 30 ó 40 por ciento se sostiene productivamente, pero si triplica el consumo, no hay forma productiva de sostenerlo. Y esto pasó en algunos productos. Es el caso puntual de la yerba. Se puso una sola yerba de kilo en oferta, y triplicó el consumo, y reventó. Ahora se agregó una marca de un kilo y cinco de medio.

—¿Piensan que este año el consumo terminará como en 2013?

—En el canal mayorista pensamos que tendremos los volúmenes del año pasado.

—¿Hay alguna tendencia relacionada con estrategias comerciales?

—Lo que se está dando desde el punto de vista de las expectativas es que tenemos mejores previsiones de cara al segundo semestre comparadas con este. Por estacionalidad, generalmente, es de mejor resultado. Las dos variables son el calor y las fiestas en diciembre. En lo estructural, estamos teniendo un mejor mix de productos. Estamos trabajando más en «category management», que es la evaluación de las marcas en función de la rotación, el espacio que ocupan y la rentabilidad que otorgan y, por otro lado, en determinados casos, estamos viendo un avance del consumidor final sobre el mayorista, que se está dando por sí mismo. A través de gente que se agrupa y compra a bultos cerrados y busca mejoras de precios. También es producto del contexto y probablemente sea coyuntural.

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