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Guerra Monos y Alvarado asoma en la imputación de un crimen

Monos vs Alvarado. Héctor B. robó el auto que se usó para ejecutar a Rodrigo Sánchez hace dos meses en Fisherton y ayer quedó con prisión preventiva.

Martes 19 de Mayo de 2020

Detrás de una de las ejecuciones más brutales de los tiempos recientes, la de un hombre asesinado con al menos veinte balazos en una esquina de Fisherton hace dos meses, asoma con energía la confrontación entre las dos principales organizaciones criminales de Rosario: la de Esteban Alvarado y Los Monos. Quedó claro ayer en los alegatos con que dos fiscales imputaron a un hombre de 38 años por cumplir un rol determinante en la violenta emboscada contra Rodrigo Carlos Sánchez, de 44 años, muerto por disparos cruzados contra su camioneta a la vista de varios testigos.

Sánchez visitaba con frecuencia a Alvarado en la cárcel de Piñero. Lo había visto dos semanas antes de su muerte. El Organismo de Investigaciones (OI) señala que su rol era articular las acciones violentas en la calle que diseñaba su jefe. Pero no participa en esas acciones en forma personal sino que elegía a los sicarios y les proveía lo necesario para sus despliegues. Pero el pasado 19 de marzo alguien le ganó de mano.

Cacería

Los preparativos y la concreción del homicidio de Sánchez detallados ayer en la audiencia dejan al desnudo que se trató de una cacería. Ese día Sánchez fue atacado en Wilde y San Lorenzo, a metros del Jockey Club, cuando su camioneta Toyota Hilux gris fue interceptada por un Renault Logan rojo del cual se bajaron dos hombres que abrieron fuego desde corta distancia con dos armas de guerra. Se contaron en el lugar treinta vainas de pistola 9 milímetros y calibre 45.

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Héctor Luis B., el hombre imputado ayer, está acusado de haber robado el Logan rojo usado en el ataque, lo que fue acreditado con una filmación que muestra cómo se empieza a concretar un robo desde la pizzería Bella Pizza, ubicada en San Martín al 3600. Fue el 15 de marzo, cuando el acusado le pidió allí a una empleada que llamara a una remisería para pedir un vehículo. La empresa envió el Renault Logan al cual Héctor B. subió y le indicó al conductor que lo llevara a Magaldi al 9800. En ese lugar hizo bajar al remisero apuntándolo con un revólver y le quitó el celular.

El vehículo se guardó durante cuatro días y volvió a ser utilizado en el atentado contra Sánchez. Este ataque fue, según los fiscales, una venganza de gente de Los Monos por el intento de asesinato sufrido por Mariana Ortigala, que había ocurrido seis días antes en Roldán.

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Mariana es hermana de un testigo clave que comprometió con sus declaraciones a Alvarado en todo el proceso en el que está imputado como jefe de una asociación ilícita y el homicidio del prestamista Lucio Maldonado.

Venganzas cruzadas

Se presume que el ataque contra Ortigala —recibió cuatro balazos pero sobrevivió— fue ordenado como represalia por Alvarado. A los seis días un hombre vital para los intereses de Alvarado fue cosido a disparos.

La investigación expuesta en la audiencia demuestra cómo la balacera contra Sánchez se coordinó a 700 kilómetros de Rosario, en la cárcel federal de Resistencia, Chaco. Allí está detenido Jonathan B., un hermano del imputado de ayer que también será requerido en Rosario en los próximos días por este hecho.

Jonathan B. está implicado en un plan para atentar contra el empresario detenido por narcotráfico Luis Paz, a quien los líderes de Los Monos hacen explícitamente responsable por el homicidio de Claudio "Pájaro" Cantero.

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Otro elemento notable mencionado ayer por los fiscales que indica la conexión de Los Monos con el crimen de Sánchez es lo ocurrido con un video que un fiscal del caso le pasó a Mariana Ortigala sobre el atentado contra su vida, tomado por una cámara ubicada frente a su casa que capta el momento de la balacera. El fiscal que investigaba lo ocurrido le pasó el video a las 19.02 a Mariana Ortigala, quien se encontraba internada en el Hospital Español, a fin de que pudiera aportar datos respecto de los agresores presuntos.

Ese mismo video fue recibido dos horas después por los celulares que tenían en la cárcel dos hombres de pertenencia indudable a Los Monos. Uno de ellos es Otniel Almonte de León, acusado por el crimen del policía Nicolás Ibarra en una disputa narco. El video entró en su celular a las 21.01 de ese día. El otro que lo recibió fue Pablo Nicolás Caminos, a las 21.05. Ambos estaban ese día en el pabellón 7 de Coronda. Entre ambos dialogan posteriormente sobre buscar gente para vengar el ataque a Mariana.

Al escuchar eso en la audiencia de ayer el juez Mariano Alliau quiso saber si tal definición implicaba que Mariana Ortigala había pasado el video a los dos hombres de la banda de La Granada. Uno de los fiscales replicó que ignoraban tal cosa. Lo que sí era claro, sostuvo, es que dos horas después de que ella recibió el video, lo recibieron dos personas muy próximas a Los Monos.

Lo que fue evidente es que Ortigala quedó en posición incómoda frente a la difusión de estos datos en una audiencia pública. Al finalizar la misma audiencia se recordó que después de que lo mataran a Sánchez hubo declaraciones públicas de la mujer señalando como autor del hecho al propio Alvarado. Ayer los fiscales manifestaron todo lo contrario: que este atentado fue diseñado y cometido por allegados a Los Monos.

"Boludo no soy"

Los detalles del robo del auto quedaron consignados en detalle en las conversaciones que mantuvo Héctor B. con su hermano Jonathan preso en el Chaco. En un momento éste se preocupa porque en la pizzería desde la cual Héctor pide el auto alguien pueda reconocerlo. "No, no vengo nunca, no tiene cámara ni nada. Boludo no soy". Sin embargo sí había una cámara en la pizzería. Otro rasgo importante es que esa conversación permite inferir que necesitaban conseguir un auto para concretar otro hecho.

¿El que robó el Logan rojo sabía que era para ir a matar a Sánchez? Los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery no tienen dudas de que sí. Y en la audiencia pareció claro que esa pregunta la respondieron ofreciendo el contexto: que Sánchez era hombre de Alvarado, que su muerte fue para vengar el atentado previo a Mariana Ortigala y que quienes organizaron todo son personas próximas a Los Monos que, a su vez, son enemigos de Alvarado.

Al menos otras dos imputaciones en carpeta

Héctor B. es uno de los ocho detenidos el viernes pasado en diez allanamientos realizados por la Agencia de Investigación Criminal (AIC) por el crimen de Rodrigo Carlos Sánchez. Los procedimientos se realizaron en Benteveo al 700, Magaldi al 9000, French y Garzón, Dr. Riva al 300, Tucumán y Larrea, y Gorriti al 5500 de Rosario, y en Asunción al 1300 de Granadero Baigorria. En ese marco se incautaron una docena de celulares, municiones, prendas de vestir que serían pruebas de la participación de uno de los apresados en el crimen, unos 110 mil pesos, un revólver calibre 38, una moto, autopartes robadas, balanzas de precisión, 107 gramos de cocaína fraccionada y 20 gramos de marihuana.

   Además de Héctor B. en los próximos días se prevé imputar a su hermano Jonathan B., preso en el Chaco, y a al menos uno de los otros detenidos el viernes por distintos roles por el homicidio de Sánchez.

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