Miércoles 27 de Octubre de 2010
Que los sindicalistas trabajen para defender y mejorar los salarios, condiciones laborales y derechos en general de los trabajadores es algo de gran valor y lo que debiera ser siempre. Lamentablemente y más allá de los discursos esto no es tan así ya que muchos, andando el tiempo, se vuelven verdaderos burócratas cuando no delincuentes cuyas ambiciones personales prevalecen sobre el interés del conjunto de trabajadores que dicen representar. Muchos sindicalistas ante la falta de controles e indiferencia de los propios afiliados se enriquecen en gran forma conservando los cargos y beneficios por largos años. Los llamados "gordos" son un claro ejemplo de lo expresado. Estas reflexiones son con motivo del acto político gremial realizado aquí, en Rosario, y del que informó La Capital del 17/10. Allí, sindicalistas de varios gremios apoyaban abiertamente a un precandidato a gobernador, Agustín Rossi, y una vez más Juan Nucci, secretario del gremio judicial, daba su adhesión, en nombre del gremio, al nombrado político. "Los trabajadores estamos con Cristina, Néstor y Agustín", dijo Nucci, metiendo a todos los judiciales en su apoyo a Rossi. ¿Se consultó a los compañeros judiciales? Esta actitud propia también de otros gremios revela falta de ética y un descaro mayor, no solo porque la Justicia debe ser apolítica y adogmática, sino porque la historia enseña qué se busca al brindar estos "apoyos" políticos. Son actitudes torpes e inmorales de quien se arroga el pensamiento de todos los judiciales apuntando siempre a futuros retornos de triunfar el candidato nombrado. En anteriores elecciones el gremialista Nucci figuró como candidato a diputado por el partido del nombrado Rossi. Utilizar los gremios como trampolín para beneficios personales es un gremialismo espurio y un proceso degenerativo que se distrae de sus fines específicos para servir a propósitos extraños e inconfesables. Sin dudas, otro gremialismo es posible
Roberto J. Torres, DNI 6.037.069