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Grecia juega la carta de China y Rusia para presionar a sus acreedores

El gobierno de la coalición de izquierda radical Syriza mostró su vocación por acercarse a la Rusia de Vladimir Putin desde el primer día de gobierno, cuando asumió en enero pasado.

Domingo 19 de Abril de 2015

Ante el ahogo financiero, el gobierno de izquierda radical de Grecia jugó ayer dos cartas fuertes: China y Rusia. De esas dos potencias podría conseguir unos 15.000 millones de euros, según informaron los semanarios griegos Agorá y Karfí, citando fuentes del gobierno griego. Las negociaciones con Moscú fueron mencionadas también por el semanario alemán Der Spiegel, pero Rusia las negó oficialmente. Se trata de la prefinanciación de un gasoducto, lo que daría fondos líquidos adelantados a Atenas. De confirmarse estas versiones, Grecia, atenazada por las instituciones financieras europeas, hallaría una vía de escape que tendría ciertamente consecuencias en el plano geopolítico, abriendo una grieta en el corazón de Occidente. El gobierno de la coalición de izquierda radical Syriza mostró su vocación por acercarse a la Rusia de Vladimir Putin desde el primer día de gobierno, cuando asumió en enero pasado. El FMI y Europa ya entregaron casi 240.000 millones de euros a Grecia desde que estalló su crisis en 2010, pero ahora se niegan a prestarle más fondos si no ven una aceleración de las reformas exigidas.

El semanario Karfí indicó que Grecia espera que China conceda un crédito de 10.000 millones de euros, como adelanto por el uso futuro del puerto del Pireo y avance de sus inversiones en la red ferroviaria griega, que Atenas privatizó. Asimismo, el país espera conseguir de Rusia entre 3.000 y 5.000 millones de euros, según el semanario Agorá, que también se remite a fuentes del gobierno. Ese dinero correspondería a los derechos de tránsito del futuro gasoducto Turkish Stream, que tiene previsto construir Rusia a través de Turquía y Grecia para suministrar gas a Europa.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, conversó con el presidente de Rusia Vladimir Putin a principios de mes en Moscú sobre la ampliación del gasoducto hasta territorio griego, de forma que desde allí se bombee el gas hasta Europa central.

Der Spiegel. La revista alemana Der Spiegel informa ayer en su edición online que un alto representante de Syriza, involucrado en las negociaciones con Moscú, sostuvo que la transacción podría cambiar de forma radical la situación de Grecia. El acuerdo entre Rusia y Grecia, apunta la información, será firmado probablemente este martes. En los últimos días, el ministro de Energía griego, Panagiotis Lafazanis, ha anunciado en varias ocasiones que se iba a firmar un acuerdo de intenciones, pero en ningún momento mencionó un pago adelantado.

Si embargo, Moscú reaccionó negativamente a las informaciones. Rusia negó que el martes podría firmar el acuerdo sobre un gasoducto con Grecia, una operación que podría llevar hasta 5.000 millones de euros a arcas estatales de Atenas. "No, no hubo (ningún acuerdo)", dijo el portavoz del Kremlin, Dimitry Peskov. El funcionario aseguró que los griegos no habían solicitado asistencia financiera durante las conversaciones en el Kremlin a comienzos de este mes entre el primer ministro Tsipras y el presidente Putin. "Naturalmente se tocó el tema de la cooperación energética. Naturalmente, se acordó que a nivel de expertos se buscaría solucionar todos los temas conectados con la cooperación en el ámbito de la energía, pero Rusia no prometió ayuda financiera porque nadie la pidió", dijo Peskov. Durante su visita a Moscú, Tsipras manifestó interés en participar en el gasoducto que llevaría gas ruso hacia Europa a través de Turquía y Grecia.

El proyecto de prolongar el gasoducto ruso Turkish Stream hasta Grecia precisa de la aprobación de la Unión Europea y estaría listo en 2019. Expertos financieros de bancos griegos dijeron que les resulta "difícil imaginar" que se vaya a dar dinero para un proyecto que todavía no está aprobado.   En cuanto a China, no hubo reacción oficial ni extraoficial alguna. Pekín simplemente se mantuvo ayer en silencio.

Los acreedores de Grecia retienen la entrega a Atenas de 7.200 millones de euros, una parte del segundo rescate, por un total de 130.000 millones de euros. Ese dinero se liberará cuando Atenas presente una lista concreta de reformas y las aplique, puntualizaron esta semana tanto el Fondo Monetario Internacional como las autoridades europeas.

En Bruselas. Por el momento prosiguen las negociaciones sobre las reformas que Grecia debe emprender. Expertos del ahora llamado "grupo de Bruselas" (antes "troika") debían reunirse este fin de semana en la capital belga. En este encuentro participarán representantes de Atenas, así como expertos de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE), el fondo de rescate (ESM, Mecanismo de Estabilidad Europeo), así como del FMI.

Los expertos preparan el encuentro de ministros de Finanzas del Eurogrupo del próximo viernes en Riga. La víspera, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schauble, señaló que no cree que se vaya a llegar a un acuerdo pronto, ni tampoco la semana que viene, cuando se reúna el Eurogrupo en la capital letona. Otras fuentes europeas tampoco fueron optimistas.

El titular griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, abogó por el entendimiento desde Washington, donde además se reunió con el presidente estadounidense, Barack Obama. Obama dijo que Grecia tiene que tomar "decisiones difíciles" y estabilizar su frágil sistema financiero con reformas de fondo.

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