Miércoles 12 de Junio de 2013
El día 6 de junio fui con mi marido y mi hijo Lucio, de ocho meses, a merendar a un café de avenida Pellegrini y San Martín. En un descuido, mi hijo volcó una taza de café sobre su mano y su pie. Enseguida lo llevé al baño y atrás mío vino a socorrernos una de las empleadas, que trajo consigo un talco para quemaduras. Se lo aplicamos a Lucio y se calmó enseguida. Luego se acercó la encargada para ver si necesitábamos algo más. Incluso, volvieron a servirnos otro café, para reemplazar el que se había derramado, que no quisieron cobrar al llegar la cuenta. Gracias a Dios no fue nada grave. Quiero destacar la solidaridad y ayuda de los empleados, que nos asistieron de inmediato con mucha calidez y celeridad. Les digo, como mamá y cliente, ¡muchísimas gracias!
Michelle Marot / DNI 28.101.762