Gracias a quienes me ayudaron
El domingo 27 de diciembre, yendo para el Museo de Arte Contemporáneo, a eso de las 20.30, me caí en un pozo de la barranca. Soy distraído, miope y sufro de ceguera nocturna. Antes de seguir cayendo, el instinto hizo que pudiera agarrarme al césped.

Sábado 02 de Enero de 2010

El domingo 27 de diciembre, yendo para el Museo de Arte Contemporáneo, a eso de las 20.30, me caí en un pozo de la barranca. Soy distraído, miope y sufro de ceguera nocturna. Antes de seguir cayendo, el instinto hizo que pudiera agarrarme al césped. Ahí apareció la primera persona, que me arrastró literalmente hasta un lugar seguro. No me dijo su nombre. Después se preocupó Antonio, que trató con su celular de que el Sies apareciera. Pablo, un cuidacoches de la zona, llamó a la policía. Caminé como pude hasta el edificio de Rivadavia 2067, donde Juan, de vigilancia, no sólo se preocupó por llamar al Sies, sino que se aseguró de contenerme. Cuando llegó la ambulancia, me atendió el doctor Gustavo Sciame, con quien fuimos los primeros varones en ingresar en 1993 a trabajar como enfermeros en la Maternidad Martin. Me llevó hasta la Guardia del Hospital Centenario, donde fui excelentemente atendido, en especial la doctora Sapia y la técnica de rayos, que me sacó tres placas. Por un momento breve, gracias a Dios, y sin otra consecuencia que el dolor físico, me puse del otro lado del mostrador, como suele decirse, y observé cómo, pese a todas las limitaciones, hay mucho corazón. Y no pagué ni un solo peso. A todos, muchísimas gracias.

Mario González Dorado

gondorado@hotmail.com