Gracias, querido Heca
Por la misma esencia del ser humano estamos acostumbrados a ver la mitad de la botella vacía y no la mitad llena. Pero cuando la vida nos pone ante situaciones límites, nos demuestra que las cosas importantes no dependen de lo material y lo tangible sino de lo que uno siente por las personas que aprecia, y a veces es demasiado tarde.

Lunes 08 de Marzo de 2010

Por la misma esencia del ser humano estamos acostumbrados a ver la mitad de la botella vacía y no la mitad llena. Pero cuando la vida nos pone ante situaciones límites, nos demuestra que las cosas importantes no dependen de lo material y lo tangible sino de lo que uno siente por las personas que aprecia, y a veces es demasiado tarde. Mi viejo vivió su vida como quiso, cuidándose como a él le parecía y pese a que yo me enojaba con él, no lograba cambiarlo. Cuando acudimos de urgencia al Heca, me encontré con médicos y residentes que dieron todo de sí, controlándolo durante toda la noche sin descansar un minuto, con enfermeras con una vocación inquebrantable, con camilleros y mucamas que se acercaban a darme una palabra de aliento. En síntesis, me encontré con una familia que hacía mucho tiempo que no veía y con algunos hasta habíamos discutido en alguna oportunidad. Pero así es la familia. Gracias a los médicos que nos recibieron en la guardia, al servicio de gastroenterología completo. Nuevamente, gracias a todos.

Germán Muntaabski,

german_m73@yahoo.com.ar