Martes 23 de Marzo de 2010
El tiempo de jubileo está próximo a mi carrera profesional, confieso que desearía prorrogarlo pues aún siento un fuerte deseo de seguir trabajando. Es fundamental para mí, expresar el reconocimiento a toda la comunidad educativa de la escuela 103, La Roque, por estos últimos cuatro años que me hicieron vivir en esa institución. Allí encontré apoyo, colaboración, afecto permanente, comprensión y acompañamiento durante el duro 2009 que me planteó la vida. En estos últimos años, pude valorar el fuerte sentido de pertenencia que tienen los integrantes de asociación cooperadora, ex alumnos, docentes y no docentes, padres en general y lo central en la educación: los niños, púberes y adolescentes. Claro que no planteo la totalidad. Sí la mayoría. Una fuerte corriente de afecto, deseos compartidos de mejorar el edificio, las relaciones interpersonales en las que prevaleció el debate y una ausencia de violencia caracterizan a La Roque. No olvido toda mi vida anterior a la Escuela Nº 103, plena de placer, concreción de proyectos polémicos, alternativos pensados siempre desde una idea de beneficiar a los niños, a todos, sin discriminación, con rigurosidad académica en la Escuela Nº 134. Un trabajo de gran valor pedagógico. El presente y pasado inmediato me guían para reiterar: gracias 103 por tanto amor, por demostrar que una escuela no es sólo contenidos curriculares. Ustedes han comprendido y puesto en práctica el fin que tiene una educación justa, solidaria y de calidad. Ocupan un lugar en mi corazón.
Florencia Seravalle (directora de la Escuela Nº 103)