Domingo 27 de Mayo de 2012
Es evidente que hay que ser de acero para no reaccionar ante tal atropello de lesa humanidad. Este avasallamiento que han hecho con los jubilados nuestros queridos legisladores, que nos pagan un sueldo de hambre de 1.700 pesos, me inclino a considerarlo como una propina que nos dan a nosotros, los jubilados. Estos señores políticos sí cobran elevadísimas sumas de dinero. Pregunto, ¿no tienen padres, tíos, abuelos? Si los tienen creo que los mismos les deben estar diciendo, si les queda un poco de dignidad, que con nosotros han cometido un atropello a la democracia con la propina que nos dan como sueldo. Es evidente también que los legisladores, si no se mueren antes y llegan a tener 65 años, cobrarán suculentas jubilaciones. De otra manera, si fueran patriotas verdaderos trabajarían gratis para ayudar a engrandecer la Nación y no como ahora que corren como ratones buscando alcanzar el queso, llenando sus bolsillos de dinero mal habido. En fin, que Dios y la Patria se lo demanden. Como corolario les diré que trabajé 50 años, aporté al Ansés durante 40 años y fui jubilado teniendo en cuenta los últimos 10 años de aporte que, como pasa siempre, son los peores años. A quién de estos patriotas le reclamamos el aumento del 150 por ciento que ellos sí se hicieron sin consultar con nadie y directamente se aumentaron. Estoy seguro de que si los jubilados fuésemos una fuerza importante y decisiva con nuestros votos, otro hubiera sido nuestro destino y no este de pobreza. La manera obsoleta que distribuyen la riqueza que sale de Ansés nunca equiparará a los ricos con los pobres, sino que los pobres seremos más pobres. En fin, quisiera agradecer una vez más por la propina que nos dan.
Armando Torres Arrabal
DNI 6.047.844