Sábado 04 de Enero de 2014
Una de las personas más importantes en nuestras vidas es sin duda nuestra mamá, quien nos dio la vida y nos cuidó desde que nacimos. Es por eso que su partida, el pasado 24 de diciembre, nos lastima y nos causa una profunda tristeza. Sin embargo, durante esta última etapa tan difícil que toda nuestra familia ha tenido que atravesar, no hay más que palabras de agradecimiento para todos y cada una de las personas que hicieron de esta dura enfermedad una alternativa un poquito más llevadera. La amabilidad y prudencia de las mucamas, la calidez humana, la gran paciencia y el profesionalismo de todo el cuerpo de enfermería, tanto de oncología como del sector donde se internaba para su tratamiento de quimioterapia, como de aquel donde pasó sus últimos días, son dignas de destacar y por lo cual estaremos todos los integrantes de esta familia eternamente agradecidos. Gracias a Adriana y Claudia (oncología); Stella Maris, Noelia, Romina, Eli, Vero, Silvia, Nancy, Fabiana, Graciela, Claudia, Gabriela y Paola. Por otra parte, nos habría sido imposible de sobrellevar de la mejor manera que se puede en estos casos sin la incondicional presencia y contención del doctor Fabían Trivisonno, quien no sólo es sin duda un excelente y dedicado profesional, sino una gran persona con un compromiso y humanidad (tanto en el trato con el paciente como también la familia del mismo), indiscutible y admirable. Siempre le estaremos agradecidos. En tercer lugar, también cabe el reconocimiento para todo el resto del Sanatorio Parque: directorio, médicos y personal del sanatorio, por haber respondido siempre en forma eficiente e inmediata, a todas las necesidades y requerimientos de mi madre. Gracias nuevamente.
M. Elena y Pedro Etchandy (hijos) y Wenceslao P. Tejerina (esposo de M. Elena Soaje)