Domingo 15 de Enero de 2012
Mi ginecólogo me prescribió una nueva senografía, localizada y ampliada de una mama donde aparecían calcificaciones. Imaginé esperando un diagnóstico vaya a saber cuánto tiempo. Llamé a Elas y conseguí turno para el día siguiente. Sabía que no se trataba ni de un hotel 5 estrellas ni siquiera un spa. Pero vaya mi sorpresa por la cálida y tranquilizante atención que recibí de Alejandra y de otra persona, una mujer rubia cuyo nombre desconozco. Verónica, la técnica, me tomó las placas y esperé hasta que apareció la doctora María Cristina Crocco quien me informó sobre las temidas calcificaciones. Me las mostró, amplió la imagen, la achicó, me explicó, informó la senografía al médico. ¡Increíble! Fue un 30 de diciembre, no tenía la orden autorizada, no me cobraron plus, ninguna de las empleadas me conocía, no fue necesario pedir ayuda a nadie, me atendieron de primera. En menos de 24 horas el mal momento pasó. Me sentí bien tratada y contenida, cosa que no es habitual en las instituciones ni públicas ni privadas. Vaya mi reconocimiento y agradecimiento a estas mujeres, que honran la profesión.
Liliana De Luise