Golpean a un anciano en su casa y le sacan 25 mil pesos
Un hombre de nacionalidad italiana, veterano de la Segunda Guerra Mundial, pasó un mal momento ayer a la tarde en su casa de barrio Las Delicias, en la zona sur de la ciudad. Un grupo de cuatro o cinco jóvenes lograron ingresar a la vivienda en busca de dinero y lo sometieron a una cruel tortura para que cantara el lugar donde estaban guardados los ahorros de toda su vida. Si bien las heridas no fueron de gravedad, más bien superficiales, Eugenio Ganzini, que tiene 90 años, tuvo que soportar un tormento...

Jueves 27 de Agosto de 2009

Un hombre de nacionalidad italiana, veterano de la Segunda Guerra Mundial, pasó un mal momento ayer a la tarde en su casa de barrio Las Delicias, en la zona sur de la ciudad. Un grupo de cuatro o cinco jóvenes lograron ingresar a la vivienda en busca de dinero y lo sometieron a una cruel tortura para que cantara el lugar donde estaban guardados los ahorros de toda su vida. Si bien las heridas no fueron de gravedad, más bien superficiales, Eugenio Ganzini, que tiene 90 años, tuvo que soportar un tormento con amenazas de muerte que incluyó heridas cortantes en un dedo, en el cuello y detrás de una oreja, además de golpes en la espalda.

Al frente. El atraco ocurrió alrededor de las 16 en Presidente Roca 5641, entre Arijón y Sánchez de Bustamante. Ganzini vive allí en compañía de un nieto que en ese momento no estaba en la casa. La víctima del asalto nació en la provincia de Udine, en el extremo noreste de Italia, y según contó ayer a este diario Romina Burgos, otra de sus nietas, peleó en la Segunda Guerra y apenas concluyó el conflicto se radicó en Rosario, más precisamente en el barrio Las Delicias. Allí, a pocas cuadras, viven varios de sus familiares.

Poco después de que su abuelo recibiera el alta médica del hospital Roque Sáenz Peña, Romina contó que el hombre estaba solo ayer cuando alguien se anunció en su casa. "Tocaron timbre varias veces, como si fueran conocidos. Acá estamos todos cerca y mi abuelo pensó que era alguno de nosotros. Cuando abrió un poco la puerta se metieron cuatro o cinco muchachos. Lo tiraron al piso y comenzaron a pegarle patadas y puñetazos en la espalda. Fueron a buscar directamente el dinero, porque no tocaron nada de valor, como los electrodomésticos", sostuvo Romina.

Lo peor de todo llegó cuando los asaltantes tomaron un cuchillo y comenzaron a hostigar con más crueldad a Ganzini.

"Le hicieron un corte en un dedo y le tuvieron que aplicar dos puntos de sutura. Después le pasaron con firmeza el filo del cuchillo sobre el cuello, diciéndole que dijera de una vez donde estaba el dinero. No lo cortaron, pero le dejaron las marcas. Lo mismo le hicieron detrás de una oreja hasta que mi abuelo no aguantó y les entregó el dinero", contó la joven.

Bajo presión. A esa altura, la gavilla ya había revuelto toda la casa. Don Eugenio guardaba en una caja de madera, bajo llave, los ahorros de varios años. El dinero tenía como destino cubrir los gastos del trámite de sucesión de su casa. Frente al violento acoso de los asaltantes, el pensionado no tuvo más remedio que entregar la llave. Después, antes de irse, lo dejaron tirado en el piso y le ataron las manos con su propio cinturón.

Algunos vecinos contaron a los familiares que la gavilla llegó a bordo de tres motos. "Eran una negra grande y dos chiquitas", sostuvo Romina. Los ladrones dejaron a Eugenio encerrado con llave y algunos vecinos hasta los vieron salir. "Se fueron saludando. La gente habrá pensado que eran amigos de mi hermano y por eso no llamaron la atención de nadie", concluyó Romina.