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Goles con tarjeta de identidad

Viernes 28 de Febrero de 2014

Newell's se reencontró con su huella original. Esta vez ratificó su levantada en la Copa Libertadores, con las dificultades lógicas que eso conlleva, y construyó un nuevo gesto de inspiración con una aplastante victoria que estuvo signada por goles de gran calidad. El primero y el tercero fueron auténticas muestras de la genética y la pureza que transporta el fútbol de este equipo rojinegro.

A los 13', cuando Nacional se recostaba con dos líneas de cuatro y se apretaba para no regalar espacios, Newell's frotó la lámpara para poder desarticular la especuladora resistencia uruguaya. Figueroa arrancó por derecha con su pimienta habitual, cambió de marcha y tocó para el pibe Muñoz, quien se mostró rápido de reflejos y habilitó de una a Bernardi, que entraba al área en soledad. Pero el capitán no pecó de egoísta, levantó la cabeza y envió un centro fantástico que Maxi Rodríguez rubricó con un remate bajo, furioso, al lado del palo izquierdo de Munúa.

Esa jugada puso en escena el cuadro de acción que ofrecía el partido. El dueño de casa, merced a su ambición y su paciencia, tocó hasta perforar la estructura y el amarretismo rival. Y después de ese primer gol, ya no hubo equivalencias, ni en el campo de juego, ni el marcador.

Sobre el final de la primera etapa, llegó el gol en contra de Curbelo que premió el innegociable espíritu de búsqueda del conjunto leproso, que en ese pasaje reclamaba más garantías y tranquilidades en el tanteador.

El ADN que conforma la idea futbolística de Newell's quedó nuevamente evidenciado en el tercer gol. El equipo salió jugando desde el fondo a los 53', sin apuros ni exigencias, obligó a salir a los hombres de ofensiva del adversario, y luego armó un ataque magnífico encabezado por Banega, que arrimó sus inquietudes hasta el área, cedió a la izquierda para Casco, quien inventó un centro milimétrico para que Bernardi estampe la locura en el Parque, de cabeza.

Toques y lujos para salir del asedio y dibujar una goleada.

Así, hasta el capitán, un hombre no muy amigo de las anotaciones, se dio el gusto de gritar ante su gente, con su brazo izquierdo en alto, en un triunfo que pone a Newell's en carrera en la Copa Libertadores.

Sobre el final del partido, a los 86', Trezeguet demostró que, más allá de que hoy no le toca ser titular, sigue priorizando los intereses colectivos y le sirvió en bandeja al cuarto a Orzán, que metió un sobrio cabezazo para darle rienda suelta al delirio en el Parque.

De esta manera, La Lepra expuso claramente las diferencias de intenciones y potenciales sobre el césped, y se llevó una victoria enorme, inobjetable, que despierta ilusiones y que se forjó con goles que son una muestra de identidad del fútbol que todavía conserva este equipo.

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