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Gimnasia Artística: Aprendizaje olímpico

A los dos años, Agustina Santamaría empezó a practicar gimnasia artística con Vickie Bracamonte, que recién se iniciaba como entrenadora. Ahora, irán juntas a los Juegos Olímpicos de la...  

Viernes 11 de Abril de 2014

A los dos años, Agustina Santamaría se movía de un lado a otro, inquieta, durante las clases de gimnasia artística que recién empezaba a dictar María Victoria Bracamonte. Desde ese tiempo, el aprendizaje fue mutuo, llegaron a la selección argentina y participaron en diferentes competencias internacionales. El último logro fue la clasificación de la gimnasta de 14 años a la 2º edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud, en Nanjing (16 al 28 de agosto). Tanto ella como la entrenadora serán las únicas representantes argentinas en esta disciplina, y las primeras rosarinas de la historia.

"Quiero que los Juegos sean ahora mismo", dice con una sonrisa la joven, sentada sobre una colchoneta del gimnasio del Centro Asturiano, donde entrena todos los días, luego de su participación en el Panamericano juvenil de Aracaju (Brasil), en el que clasificó a los Juegos Olímpicos. Desde hace pocos días divide su tiempo con el cursado del 2º año en el Colegio Inmaculada Concepción, que inició más tarde precisamente por el deporte. "Son muy tolerantes con ella", señala la entrenadora.

Este presente olímpico comenzó cuando Agustina, con sólo 2 años, fue al club Fisherton, donde Bracamonte daba gimnasia artística. "Creo que fue mi abuela la que me llevó. Me acuerdo que el día que me federaron, Vickie (su entrenadora) le dijo a mis papás que estaba para más nivel", cuenta la gimnasta.

"A su mamá la conocía de cuando las dos éramos gimnastas. En un principio, Agustina no tenía pinta de gimnasta, era gordita e hinchaba todo el tiempo. Pero de a poco la pusimos en vereda", dice Bracamonte entre risas. "Nos criamos juntas. Ella como gimnasta y yo como entrenadora. Ella pagó el precio de mis errores, propios de alguien que está aprendiendo", agrega.

De Fisherton se mudaron a Centro Asturiano. A mediados de 2010, Agustina entró en la categoría elite de la selección argentina infantil. "Desde ese momento, nunca más dejó el seleccionado", dice la entenadora. Y como gimnasta nacional, traspasó las fronteras.

Superó dos selectivos nacionales durísimos y fue en busca de una de las seis plazas olímpicas que se pusieron en juego en la competencia all around (sumatoria de los cuatro aparatos) del Panamericano de Aracaju.

"En el último aparato, que era la viga, me caí. Subí a la tribuna a esperar los resultados y del miedo me bajó la presión. Pensaba que me quedaba afuera. Cuando Vickie me dijo que había clasificado, me largué a llorar", cuenta Agustina.

La gimnasta quedó en la décima posición. Como para la clasificación final sólo se considera un deportista por país, la rosarina finalizó en el quinto lugar.

Lo que pocos saben es que Agustina "compitió con muchísimo dolor, con un problema en el nervio ciático. Para el último ejercicio de viga, respiró profundo antes del ejercicio porque no daba más del dolor", cuenta Bracamonte.

"Cuando siento dolor, no lo digo nunca", dice con picardía la joven, que se prepara para un año movido, con un selectivo sudamericano, una Copa del Mundo, quizás en Alemania. Después irá a China, a los Juegos Olímpicos de la Juventud.

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