Gentede valor
Pensé hacerlo antes, pero quizás este era el momento que estaba esperando, cuando los profesionales que trabajaron para sacarme adelante me dicen: olvidate de los médicos, olvidate de las enfermedades, ya estás bien. Fue el 17 de noviembre pasado cuando mi esposa, por desconocimiento o

Domingo 18 de Marzo de 2012

Pensé hacerlo antes, pero quizás este era el momento que estaba esperando, cuando los profesionales que trabajaron para sacarme adelante me dicen: olvidate de los médicos, olvidate de las enfermedades, ya estás bien. Fue el 17 de noviembre pasado cuando mi esposa, por desconocimiento o

desesperación, llama a Urgencias 4351111, en vez del servicio de urgencias al que estoy abonado. Y a pesar de saber, desde el momento

mismo de la llamada, que yo no figuraba entre sus socios, acudieron inmediatamente.

Atendieron la gravedad de mi cuadro e incluso le dieron contención a toda mi familia. No dudaron en subirme al móvil y recorrer la ciudad hasta encontrar la institución con cama disponible para internarme. Lugar al que llegué ya estabilizado. Esto es simplemente el resumen de mi caso, pero el verdadero motivo de mi carta es destacar los valores humanos puestos de manifiesto por quienes integran ese servicio de emergencias médicas. Esto demuestra una vez más que las empresas no son los edificios, no es la tecnología ni los móviles, sino las personas que hay detrás de ellos. En un mundo al que nos cansamos de tildar de individualista y materialista, acciones de este tipo hacen que uno evite generalizar esos conceptos. Yo aprendí de mis padres a ser generoso y agradecido, por eso hago esta carta. A los profesionales que asistieron a atenderme, evidentemente les enseñaron a llevar a lo más alto posible los valores de sensibilidad y solidaridad humanos. Por eso hicieron lo que hicieron. Gracias a Urgencias 4351111, por elegir a esta gente.

Guillermo Valdéz
DNI 12284152