Fútbol increíble
En el libro "Fútbol increíble", Fontanarrosa da vida a un árbitro que se autoexpulsa, un arquero que se deja vencer por un hincha que lo apunta con un revólver, un exitoso delantero que firma un contrato por chocolate y papa fritas, un sordomudo amonestado por insultar, un perro goleador.

Lunes 27 de Mayo de 2013

En el libro "Fútbol increíble", Fontanarrosa da vida a un árbitro que se autoexpulsa, un arquero que se deja vencer por un hincha que lo apunta con un revólver, un exitoso delantero que firma un contrato por chocolate y papa fritas, un sordomudo amonestado por insultar, un perro goleador . Son algunos de los relatos risueños, plasmados con maestría. Lo tragicómico y que nunca se le hubiera ocurrido a Fontanarrosa, por extremamente disparatado, es que el fútbol sirviera para coartar la libertad de expresión o como pantalla televisiva succionadora de mentes, en el mismo horario que "Periodismo para todos". Parafraseando uno de los capítulos de este libro que se llama "Cortina de humo", voy a extractar algunos párrafos del libro "La era del fútbol", de Juan José Sebreli. Es sabido que el fútbol ha sido utilizado en distintos momentos de la historia como un objetivo para el control y manipulación de las masas populares. Pierre de Coubertin (admirador de Hitler) decía que "El deporte distiende en los hombres los resortes tensos por la cólera nacida de la cuestión social". Las barras futbolísticas son, por sus características, un elemento dúctil para ser manipulados por los barrabravas que saben explotar las ansiedades juveniles. A veces son "usadas" por organizaciones industriales del mundo del deporte, por bandas delictivas y partidos políticos. "La agresividad hacia el contrario es un elemento tan necesario, como la solidaridad del hincha con los suyos". Esta catarsis que se produce en el fútbol como válvula de escape, sustituye los conflictos reales, por un conflicto imaginario: la lucha de dos equipos. Los medios contribuyen a la violencia exacerbándola, pero no la crean, expresan lo que ya existe en la vida real. S. Kracauer mostró cómo el cine alemán del período prenazi preparó mentalmente al público para la aceptación de Hitler antes que hubieran oído nunca hablar de él. La dictadura militar argentina, se valió del Mundial de fútbol, para mejorar su imagen y distraer la atención de la gente de las atrocidades que se estaban cometiendo.

Silvia Buonamico