Miércoles 27 de Junio de 2012
Un funcionario de Chubut replicó ayer las quejas de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner por la convocatoria de esa provincia a la Gendarmería Nacional tras la toma del yacimiento Cerro Dragón, al señalar que el caso tenía "competencia federal" por el posible corte del suministro del gas y la producción de petróleo durante la protesta.
El secretario Legal y Técnico chubutense, Miguel Montoya, estimó que el cuestionamiento que hizo la jefa de Estado pudo enmarcarse en el "shock que le produjo esta noticia" de la muerte de nueve gendarmes y tres choferes en un accidente en Puerto Lobos. "Pero debemos encuadrarnos en que la competencia federal fue dada por la posibilidad de impedir el suministro de gas, que es un servicio público, y la producción de petróleo, que representa al 15 por ciento del abastecimiento del país", aclaró.
Si bien Montoya dijo a radio del Mar que no estaba "a la altura de discutir con la presidenta un concepto legal, sé que ha sido (un pedido) político pero la competencia de la jueza estuvo enmarcada en cuestiones legales". El funcionario chubutense defendió de esa forma el llamado a la Gendarmería que realizó el fin de semana la jueza federal Eva Parcio, luego de que el viernes por la noche el gobernador Martín Buzzi y el secretario de Seguridad, Sergio Berni, presentaran una denuncia por la toma y reclamaran el desalojo de los manifestantes que habían provocado destrozos.
La presidenta advirtió que desde hoy "no vamos a someter más a la Gendarmería a situaciones que son responsabilidad de los gobiernos provinciales como resguardar el orden y la seguridad".
Asimismo, sostuvo que "entre la empresa y el gobierno de la provincia debieron haberse hecho cargo" de controlar la situación y advirtió a los jueces que "las fuerzas federales están para cuidar y custodiar los bienes que son federales y cada gobernador y fuerza policial tendrán que encargarse de custodiar" los de su jurisdicción.
En su dura crítica a la Justicia, la presidenta de la Nación dijo que "si uno pretende ir a detener alguien a un lugar donde hay 400 personas con palas, retroexcavadoras, Molotov y con armas está claro que esto termina mal. Pero en los lugares chicos los jueces conocen los nombres de cada una de esas personas, pasa que se lavan las manos y esperan a que vaya el gobierno de turno para reprimir".