Fuegos y música, ¿para festejar?
El pasado 9 de diciembre asistí al espectáculo del laguito, que estuvo muy lindo, coronado con fuegos artificiales una vez encendidas las luces de las ornamentaciones navideñas del parque Independencia. El sábado 17 hubo una fiesta en la ex Rural, a metros de mi casa, en donde también hubo lanzamiento de dichos fuegos.

Sábado 24 de Diciembre de 2011

El pasado 9 de diciembre asistí al espectáculo del laguito, que estuvo muy lindo, coronado con fuegos artificiales una vez encendidas las luces de las ornamentaciones navideñas del parque Independencia. El sábado 17 hubo una fiesta en la ex Rural, a metros de mi casa, en donde también hubo lanzamiento de dichos fuegos. Estas dos celebraciones en inmediaciones del Hipódromo y casas aledañas no tuvieron en cuenta varias cosas: 1) qué se puede festejar sin quemar el dinero (en el caso de la fiesta del laguito, dinero de los impuestos que todos abonamos). En la ciudad hay cosas muy importantes para hacer y destinar fondos, mucho más importantes aún que diez minutos de fuegos a todo color que intentan describir una ciudad mágica, que no existe. 2) los animales del Hipódromo, las mascotas de las casas y de la calle, qué pueden esperar: son víctimas de las personas que no piensan ni un segundo en lo mal que las explosiones de la pirotecnia le hacen; algunos hasta pueden morir del susto porque no tienen la razón de darse cuenta que es un festejo. A ellos sencillamente les hace mal. En cuanto a la fiesta, volviendo al tema de la música, el sábado a la noche entendí a aquellos vecinos que viven al lado de lugares bailables, ¡Qué tortura deben ser sus fines de semana! Por el bien de nuestros animales, de las mismas personas y del presupuesto de todos los ciudadanos, propongo a la Municipalidad se desista de utilizar pirotecnia para comenzar con el ejemplo. En cuanto a los lugares destinados para organizar eventos privados, debería analizarse si el lugar elegido es el ideal o debería realizarse en otro lugar donde no molesten a los vecinos y que estos quemen su dinero como deseen sin perturbar a quienes no desean oír sus estruendosos y perjudiciales ruidos.