Jueves 16 de Abril de 2009
Cuando el estadounidense Chris Biblis tenía 13 años hizo congelar su esperma antes de someterse a quimioterapia a causa de una leucemia. Ahora, 22 años después, pudo ser padre pese a la esterilidad.
Biblis, de 39 años, vive en Charlotte, Nueva Carolina, Estados Unidos. Le diagnosticaron el cáncer a los 13 años y soportó sesiones de quimioterapia hasta los 16. Pero ahí no terminó todo: debería continuar en tratamiento por dos años más, incluyendo radioterapia, que lo volvería infértil.
Entonces su madre lo convenció de conservar una muestra de esperma, que fue criopreservada en un banco de semen de Alaska el 25 de abril de 1986. "Yo sólo trataba de terminar la secundaria y vivía el día a día. Lejos de mi mente estaba el casarme o tener un hijo", contó.
Una historia de amor. Biblis se recuperó de la leucemia y más tarde se casó con Melodie, de 33 años, quien trabaja como enfermera pediátrica en el Presbiterian Hospital de Charlotte. Se conocieron hace diez años, y ya entonces Melodie sabía que el joven posiblemente fuera estéril, y que había hecho congelar semen. Al no lograr el embarazo, decidieron buscar la fertilización asistida. En la clínica Reproductive Endocrinology Associates de Charlotte, el médico Richard Wing descongeló la muestra y comprobó que un tercio del semen revivía y comenzaba a mostrarse activo. De él extrajo una porción que fuese viable, y la inyectó en diez ovocitos extraídos a Melodie.
Siete de ellos se convirtieron en embriones y, pasados unos días, los dos más saludables fueron implantados. Mientras la mayoría de las parejas llega al embarazo tras varios intentos, los Biblis lo consiguieron en el primero. Así nació Stella, con 3,5 kilos.
Wing comentó que cada vez son más los hombres que hacen congelar su semen antes de someterse a un tratamiento oncológico, y que el éxito de la fertilización asistida depende de la calidad del esperma en el momento de ser congelado.
El método utilizado para concebir a la pequeña, la inyección intracitoplásmica de esperma (Icsi, por sus siglas en inglés), no existía cuando Chris congeló su semen, sino que comenzó a emplearse recién en 1992.
Este sistema permite a los científicos seleccionar cuidadosamente una célula sana del esperma e inyectarla en un óvulo en el laboratorio.
Los padres del muchacho insistieron a los médicos sobre la necesidad de congelar su semen, una petición inusual en aquella época. Aquello permitió que en junio de 2008 los médicos utilizaran el esperma de Biblis, de 38 años, para inseminar un óvulo de su esposa, Melodie.
Nueve meses después, el 4 de marzo último, nació Stella, quien se encuentra en un perfecto estado de salud, al igual que su padre, que vive libre de cáncer desde hace más de 22 años.