Lunes 12 de Enero de 2009
Angela "Lita" Boitano, madre de dos desaparecidos ítalo-argentinos, afirmó ayer que "Laghi fue más brutal que los militares" en su trato con ella y otros familiares cuando, en 1979, lo entrevistaron buscando verdad y justicia.
La mujer recordó: "Junto a otras cinco madres denunciamos el secuestro de nuestros hijos a la Nunciatura, pero recién nos recibió en 1979, en México".
Tras escucharlas, Laghi les respondió: "Tres años es mucho tiempo, y si están muy torturados los militares no los van a dejar en libertad". La mujer también indicó que "no había duda alguna de que la jerarquía de la Iglesia sabía lo que sucedía y de su complicidad con la dictadura".
En noviembre de 1984 la revista El Periodista publicó "una lista de 1.351 represores denunciados en el informe secreto de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas". Ahí decía que "Laghi fue visto en centros clandestinos de detención".
También las Madres de Mayo sostuvieron que "a Laghi lo consultaban si debían dejar con vida o no a los prisioneros y se le pedía asesoramiento sobre la «forma cristiana y piadosa» de liquidarlos".
Por otra parte, en mayo de 1985, durante el juicio a los miembros de las tres primeras juntas militares, también se analizó el caso del asesinato de cinco religiosos palotinos en julio de 1976, a manos de un grupo de tareas paramilitar en la iglesia de San Patricio de Buenos Aires, y otra vez apareció el nombre de Laghi.
En ese proceso, Robert Cox, periodista que había sido director del Buenos Aires Herald hasta 1979, afirmó: "Monseñor Pío Laghi tenía la misma impresión que yo, en el sentido de que los sacerdotes habían sido asesinados por fuerzas de seguridad. Por supuesto, él sabía mucho más que yo. Pero estaba horrorizado. El nuncio me dijo: «Tuve que darle la hostia al general Suárez Mason y puede imaginar lo que sentí como cura»". Entonces admitió el periodista: "Me dieron ganas de pegarle con el puño en la cara".