Fútbol para todos, comida para pocos
Lo único que faltaba, podría decirse. La noticia de los 600 millones de pesos destinados al fútbol trajo a mi mente dos hechos. Por un lado recordé una frase dicha por Hebe de Bonafini, quien declaró que mientras ella lloraba en la cocina su propio marido gritaba los goles en el comedor, haciendo alusión al mundial del 78, aquel mundial en plena dictadura.

Domingo 30 de Agosto de 2009

Lo único que faltaba, podría decirse. La noticia de los 600 millones de pesos destinados al fútbol trajo a mi mente dos hechos. Por un lado recordé una frase dicha por Hebe de Bonafini, quien declaró que mientras ella lloraba en la cocina su propio marido gritaba los goles en el comedor, haciendo alusión al mundial del 78, aquel mundial en plena dictadura. Con esto me refiero a que, en circunstancias diferentes, ya que no atravesamos un golpe militar, los hechos ocurren con gran similitud, es decir, intentan desviar nuestra atención y pretenden que no veamos cosas que no quieren que veamos. Por otro lado, viene a mi mente Fahrenheit 451, aquel libro donde Ray Bradbury narra cómo la televisión acaba con el interés de las personas. Olvidamos todo aquello que eclipsa un simple partido de fútbol: hambre, pobreza, desocupación. Como dice Bradbury: "Nos llenan con tanto información inservible que nos sentimos llenos".

Lucía Ceccarelli

mnu.lceccarelli@gmail.com