Lunes 24 de Agosto de 2009
Fútbol, pasión de multitudes, fanatismo incontrolable, circo moderno y contemporáneo, donde han cambiado de lugar los protagonistas. En la arena, habilidad y destreza; en las tribunas y entorno, violencia y suculentos negocios. Todo esto bamboleándose sobre un mar de angustias y privaciones, muertes y desesperanzas de quienes son condenados al sufrimiento y sostén de clases privilegiadas. Gobiernos que con sutil demagogia se asocian a los mafiosos y poderosos que regentean los monopolios y multinacionales del juego, del petróleo, de la minería, de los agroexportadores (beneficiarios directos de la soja y explotación del campo) y ahora del deporte, con el mayor número de adictos. Por supuesto, que esta última sociedad con parodia de democracia les afirma el hipócrita título de "nacional y popular". Mientras tanto, que las generaciones presentes y futuras desde la pobreza y la marginación se las arreglen en buscar cómo tener presencia y dar vuelta la tortilla.
Amílcar Monti,
DNI 6.038.156