Frondizi en los billetes de $500
En la Argentina hay palabras que son un talismán. Por ejemplo progresismo y desarrollismo. Antaño, había palabras malditas: conservador, oligarca. Y ahora neoliberalismo, represión, derecha.

Martes 29 de Diciembre de 2015

En la Argentina hay palabras que son un talismán. Por ejemplo progresismo y desarrollismo. Antaño, había palabras malditas: conservador, oligarca. Y ahora neoliberalismo, represión, derecha. El progresismo se erige cual un fetiche. El que no es progresista es un criminal. Aunque el progresismo haya sido nefasto en los últimos años. En cuanto al desarrollismo, somos un país subdesarrollado en lo económico y en lo político. ¿Qué mejor camino, entonces, hacia el desarrollo, que el desarrollismo de Frondizi? El derrocamiento de Frondizi atrasó el país 25 años. Su derrocamiento y el hecho de que no lo hayan dejado gobernar. La revolución de 1966 contra Illia fue otra torpeza. Pero Frondizi, que no hizo sino copiar las ideas de Saint-Simon (economía de base industrial), se equivocó: creyó que arreglando la economía se arreglaba todo, incluso la política. Puso el carro delante del caballo. El problema argentino es político: somos una sociedad precapitalista para la cual el crecimiento, y ni hablar el desarrollo, por ahora son utopías. En vez de estampar a Frondizi con sus modestas intrigas a cuestas o al gaucho Rivero en los billetes de $ 50, ¿no podríamos homenajear por ejemplo a Borges? Según César Bruto, "un burro puede gobernar a un pueblo de inteligentes. Pero hay que ser muy inteligente para gobernar a un pueblo de burros".

Julio Chiappini / DNI 6.071.522