Sábado 15 de Agosto de 2009
"No le pueden arruinar la vida a un pibe de 18 años por un par de zapatillas y una campera. Pero yo sé que puede recuperarse. Tiene que salir adelante". Patricia Portillo no pierde esperanzas de que su hijo, Ricardo Ismael Gómez, supere el severo cuadro que enfrenta en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, un traumatismo de cráneo que tras una intervención quirúrgica lo dejó internado en la sala de cuidados intensivos con pronóstico reservado. Alguien lo frenó con un trozo de madera o algún otro objeto contundente cuando volvía a su casa en moto para asaltarlo.
Eso ocurrió poco antes de la 1 de ayer sobre la avenida San Martín y el puente que cruza el arroyo Saladillo, en el límite entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez. De acuerdo a lo que pudieron reconstruir fuentes policiales, el joven manejaba una Yamaha Cripton de 100 centímetros cúbicos color azul. Al parecer había salido de su casa en Villa Gobernador Gálvez para visitar a un amigo que vive en la zona sur de Rosario y a esa hora ya regresaba a su domicilio.
"Se tomó conocimiento del hecho por una llamada en la que se anunciaba la presencia de un hombre joven tirado sobre el puente del arroyo junto a una moto. Cuando llegó la Patrulla Urbana, comprobó que el muchacho estaba vivo pero inconsciente, por lo que se llamó a una ambulancia y el médico determinó que tenía un traumatismo grave de cráneo. Por ese motivo se lo llevó al Heca. En el lugar, además de la moto, habían varios trozos de madera con los que habrían atacado al muchacho cuando pasaba por allí", señalaron voceros de la Unidad Regional II.
La identidad. El primer escollo que tuvo la policía fue identificar al chico, ya que no tenía encima ninguna documentación, por lo que ingresó al hospital como NN.
Patricia estaba ayer junto a su marido, sus otras dos hijas y una amiga, en la amplia sala de espera del Heca a la espera del parte de novedades que le iban a brindar a las 19. Allí describió el drama que la llevó a peregrinar por distintos lugares en busca de datos sobre el paradero de Ricardo. "Antes de irse me dijo: «Mami, me voy a lo de un amigo y vuelvo a la una». Cuando me di cuenta de que tardaba demasiado, me preocupé. Lo llamé a ese chico y me dijo que se había ido de su casa a la una menos cinco. Ahí me desesperé".
Patricia buscó al chico por todos lados hasta que se acercó a la subcomisaría 20ª, donde quedaron radicadas las actuaciones judiciales por la aparición del muchacho golpeado en el puente. "Lo busqué toda la noche y me enteré de lo que había pasado recién a las 10 de la mañana", recordó la mujer en un mar de llanto. Ricardo cumplió 18 años el 20 de julio pasado y su padre le regaló moto. Junto a su familia vive a unas diez cuadras del lugar donde fue atacado.
Su papá contó ayer que estaba haciendo gestiones para que entre a trabajar a la empresa de recolección de residuos donde también trabaja él. El pibe ayuda a la economía familiar con unas changas.
Zona de riesgo. "Todos los días roban en ese lugar. Eso a nadie le interesa hasta que te matan a un familiar. Yo antes miraba esas cosas en televisión y decía «pobre gente». Ahora estoy acá, rogando por mi hijo al que unos desgraciados así lo atacaron para robarle las zapatillas y la campera. Pero yo sé que se va a recuperar", dijo Patricia.
La última información suministrada por el hospital indicaba, al cierre de esta edición, que Ricardo se encontraba conectado a un respirador artificial y su pronóstico era reservado. Fuentes de la sub 20ª, en cuya jurisdicción ocurrió el hecho, indicaron que la zona donde se produjo el hecho es muy oscura y no se pudo hallar a testigos. "Es un lugar de descampados. Hay una villa cerca, pero a la hora en que ocurrió esto ya no pasa nadie por allí. Dependemos de lo que pueda decir la víctima si es que se puede recuperar", manifestó un portavoz de la pesquisa.