Franquiciados de Grido
No somos ni una marca, ni una cámara, somos simples personas que tuvimos un proyecto: vivir dignamente. Para esto decidimos no pedir ayuda del Estado, solo quisimos o intentamos procurarnos un empleo.

Miércoles 22 de Septiembre de 2010

No somos ni una marca, ni una cámara, somos simples personas que tuvimos un proyecto: vivir dignamente. Para esto decidimos no pedir ayuda del Estado, solo quisimos o intentamos procurarnos un empleo. Somos algunos estudiantes, otros trabajadores, otros comerciantes, en fin: personas. Con este fin y ante el desembarco de una firma en esta ciudad nos anotamos como postulantes de franquiciados en Grido y mediante un largo proceso de selección y resultamos ser los "elegidos". Buscamos locales, procuramos financiarnos la inversión (algunos con ahorros, otros endeudándonos, con ayuda de la familia, pero todos con mucho sacrificio económico). A tales efectos celebramos contratos, pagamos impuestos, sellados, emprendimos arreglos, reformas, contratamos empleados y algunos renunciamos a nuestros empleos. El único pecado que cometimos fue haber elegido a Grido y no ser de la "familia heladera rosarina". Pero nos preguntamos, ¿está tan mal querer progresar, invertir, tener acceso al trabajo, generar trabajo? La familia heladera que está representada por una fuerte cámara, defendida por políticos, que contrata prestigiosos abogados, no tiene en cuenta que detrás de las franquicias de Grido sólo hay simples personas que somos los verdaderos afectados. Se organizan reuniones, debates, comisiones, pero ¿a alguien se le ocurrió que estamos los particulares detrás de todo esto que no somos ni grandes inversores, ni capitalistas? ¿Que nos estamos endeudando y perdiendo nuestros ahorros e inclusive los de nuestros familiares por querer trabajar dignamente? ¿O quizás el Estado nos va a pagar todas las deudas y compromisos asumidos por el solo hecho de haber procurado ejercer el libre comercio, generar empleo y en definitiva vivir dignamente?

Silvia Cignoli, DNI. 12.944.536