Domingo 04 de Noviembre de 2012
"Frankenweenie" es la versión extendida de un corto de unos 25 minutos que Tim Burton presentó a Disney en 1984. Es fácil imaginar la reacción ante la exhibición de esa película con actores y con un perro real, Sparky, muerto bajo las ruedas de un auto, regresado a la vida con dos tornillos en el cuello y que cuando bebe le salen chorros de agua por las costuras (el video puede verse completo en YouTube). 28 años más tarde el director convenció a la compañía que resucitar a Sparky sería una buena idea.
Transformado en largometraje, llegó a los cines la misma historia con otras secundarias que definen mejor el carácter taciturno de Víctor Frankenstein, el adolescente que revive a su perrito y único amigo. También muestra que una idea fundada en buenas intenciones puede tener consecuencias desastrosas y, como en casi toda la obra de Burton, que la vida a veces puede ser horrible, pero hay cosas peores y que lo diferente no siempre es malo.
La película no decepcionará a los fans del director que en ocasiones parece contar historias con personajes levemente diferentes unos de otros. Edward, de "El joven manos de tijera"; Víctor, de "El cadáver de la novia", y Ed Wood llevan el ADN de Víctor, el pequeño protagonista de "Frankenweenie": solitarios, inteligentes, sensibles, excéntricos. Burton, que también vuelve a rendir su cálido homenaje al cine Clase B y rescata algunos monstruos populares e inventa otros (desde Godzilla y los SeaMonkeys, hasta el gato-vampiro y el hámster-momia) recurre nuevamente a la animación cuadro por cuadro con muñecos de una expresividad y ternura extraordinarias para hacer de esta propuesta un producto fiel a un estilo que tuvo su primer gran éxito con "Beetlejuice".