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Franco Luciani: "Con el folclore el tango di mis primeros pasos"

Franco Luciani tocará hoy, a las 21.30, en la sala Lavardén, Sarmiento y Mendoza. El armoniquista rosarino presentará "Franco Luciani Grupo Folklore" y "Franco Luciani Tango Trío", dos álbumes...

Viernes 05 de Octubre de 2012

Franco Luciani tocará hoy, a las 21.30, en la sala Lavardén, Sarmiento y Mendoza. El armoniquista rosarino presentará "Franco Luciani Grupo Folklore" y "Franco Luciani Tango Trío", dos álbumes dedicados a los géneros musicales que lo representan.

El artista actuará acompañado por Daniel Godfrid (piano) y Ariel Argañaraz (guitarra) en el repertorio tanguero, y por el grupo que integran Martín González (guitarra), Facundo Peralta (bajo) y Horacio Cacoliris (percusión) para su interpretación de los temas del folclore argentino

"Los formatos de Grupo Folklore y Tango son aquellos con los que di los primeros pasos de mi carrera y con los cuales recorrí la Argentina y algunos escenarios del exterior" explicó Luciani a Escenario. "Este proyecto representa los géneros musicales que amo: el tango y el folklore", afirmó.

Franco Luciani sorprendió hace una década al público de Cosquín con su virtuosismo en la ejecución de un instrumento que había tenido en Hugo Díaz un representante que se pensaba irrepetible hasta el surgimiento del rosarino que, rápidamente, llegó a los primeros planos del folclore argentino.

Aunque Luciani realizó estudios académicos como percusionista, finalmente adoptó la armónica cromática como su instrumento de expresión artística y adhirió al folclore primero, y al tango después, construyendo una carrera que no dejó de lado otros géneros. Realizó giras por América, Europa y China, y recientemente actuó en Australia. Su discografía iniciada con "Armusa" en 2002, incluye media docena de álbumes y compartió giras con Mercedes Sosa (Italia e Inglaterra) y Eva Ayllon (Estados Unidos). El rosarino también compartió escenarios y grabaciones con Fito Páez, Pedro Aznar, Divididos, León Gieco, Luis Salinas, Teresa Parodi, Dúo Coplanacu, Víctor Heredia, Juan Carlos Baglietto, Jairo y Lila Downs, y el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, que lo vio nacer como artista, le concedió su Premio Consagración en 2010.

—¿Por qué decidió editar dos discos simultáneamente?

—Fueron muchas las razones las que me llevaron a sacar dos discos juntos. Creo que el intento está justificado porque son dos formatos con los que vengo trabajando desde hace bastante tiempo. Si bien con el tango ya vengo desde hace unos años, para mí es un género más nuevo que el folclore. Por otro lado me encontré con un repertorio de ambos géneros suficiente para hacer dos discos y no me decidí a hacer un disco doble. Aunque los discos están hermanados por la estética gráfica, cada uno tiene vida propia.

—¿Hubo un motivo especial para esta edición?

—Asumí que estoy cumpliendo 10 años desde aquella revelación de Cosquín en 2002 y desde la edición de "Armusa". Poniendo todo eso sobre la mesa creí que era el momento oportuno y decidí la edición conjunta.

— ¿Cómo seleccionó los temas que integran los discos?

—El repertorio fue seleccionado con la inclusión, en cada género, de sus distintos ritmos y colores, tratando también de representar distintas etapas históricas, con temas clásicos y no tan clásicos, con obras de nuevos autores y obras propias, las que van creciendo en mi repertorio.

—Teniendo en cuenta que en su carrera abordó varios géneros, ¿Estos discos significan que el tango y el folclore son los que lo identifican?

—Totalmente. Voy a estar siempre agradecido por este gusto que viene de familia. Si bien se da la posibilidad de hacer otros géneros musicales, está claro que lo mío es el folclore y el tango. En realidad eso da la base a estos dos proyectos: el concepto de la música argentina toda es lo que siempre hice. En los conciertos siempre voy metiendo tango y folclore porque son mis géneros.

—La armónica es un instrumento que puede tocar solo. ¿Se adapta a cualquier tema o hay que buscarle un repertorio especial?

—Lo que decís es verdad hasta cierto punto, porque es un instrumento de posibilidades armónicas, pero no con todas se puede tocar solo. Antes de elegir un tema dejo de tocar la armónica y lo escucho detenidamente y, si no me siento cómodo, no lo toco. La música argentina es muy amplia porque incorpora el acordeón y el bandoneón en ritmos que están distribuidos por todo el mapa. Y lo mismo pasa en América y Europa. La armónica llegó a la Argentina en los mismos barcos que llegaron el acordeón y el bandoneón. Eso le da a la armónica posibilidades muy grandes y tiene hay muchas técnicas para interpretar; no solo tocar acordes y octavas, sino tocar más de punta, y ese estilo se lo está utilizando más en el jazz. Ahí se ve cómo la (armónica) cromática se estudia más y se suma a géneros como pasa en la música brasileña. Y la (armónica) diatónica es la que se conoce como blusera. La armónica nuestra también es un instrumento folclórico. Sin embargo, hasta que no apareció Hugo Díaz a fines de los 40 parecería que no hubiera existido, aunque en Santiago del Estero las armónicas sonaban desde 1925.

—Tocó con renombrados músicos que cultivan distintos géneros, ¿esas participaciones tuvieron repercusión en su carrera solista?

—Claro que sí. Eso me ayudó muchísimo y me di gustos enormes. Por ejemplo tocar en Europa con Mercedes Sosa en su última gira de 2008. Después con Mavi Díaz (la hija de Hugo Díaz), en España. También tuve la suerte de haber participado con Pedro Aznar y luego grabar en su disco "Quebrado". Con eso sólo ya hubiese sido un orgullo. También toqué con (Luis) Salinas. Esas experiencias me hacen crecer en lo musical y artístico, y me permite mostrar lo mío de una mejor manera. Lo importante es que toda esta energía que junté tocando con esa gente me permitió concretar mis discos personales y nunca dejé de apostar a mi carrera.

—¿Cómo definiría los discos de tango y folclore que presenta hoy?

—Creo que los discos demuestran cómo me asocié a un formato que ya tiene diez años y es simplemente la imagen primera que tengo de mi carrera porque fue el formato que me llevó a Cosquín. Fue mi primera fotografía y se va actualizando. Mi concepto es tratar de reflejar el folclore con la mayor paleta de colores posible, con la mayor historia para cada uno de los temas. Tal vez la diferencia desde hace diez años a esta parte, sea que puede haber mejores condiciones mías como intérprete. Y al disco de tango lo definiría como un nuevo paso que llegó un poco más tarde que el folcore a mi carrera, aunque en "Armusa" ya lo había incluído. Con el tango me instalo primero con Godfrid en dúo, y al al trío lo veo como un segundo paso que ya me atrapó.

—¿Cómo fue la experiencia de sumarse a elencos sinfónicos haciendo repertorios clásicos?

—Lo hice en abril del año pasado interpretando el "Concierto para armónica y orquesta sinfónica" de Heitor Villalobos junto a la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario dirigida por Nicolas Rauss. Ese concierto fue escrito en 1955 y fue un gran desafío para mí. Yo leo música, pero el que toca clásico y es concertista, ya toca un concierto a los 11 o 12 años y va tomando un training que yo no tuve. Cuando hicimos ese concierto, recuerdo que lo leí de punta a punta y después lo toque de memoria.

—¿Fue una experiencia por única vez o volverá a hacerlo?

—Hay que estar atentos y volver a hacerlo, teniendo en cuenta a tantas orquestas que hay en el exterior. Antes de ese conicerto había tocado con la (Orquesta de Tango Juan de Dios) Filiberto y con (León) Gieco y siempre hay obligados. Pero el concierto de (Heitor) Villalobos es selvático, es música académica, un gran desafío. Y tengo ganas de generar más música. Ezequiel Diz, que es un gran compositor rosarino, escribió para mí una serie de fantasías tangueras para armónica y orquesta. Ya nos juntamos en varias oportunidades y ojalá pueda hacer un concierto con él. Cuando estudiaba tocaba música para flauta con la armónica, de manera clandestina se podría decir. Iba a la biblioteca y pedía la carpeta de flauta; fotocopiaba las partituras y después las hacía con la armónica.

—¿Piensa que está aportando a la difusión de su instrumento?

—Sé que mi trabajo ayuda a la presencia del instrumento. Más, después del bache que hubo tras la desaparición física de Hugo Díaz. Y eso se ve reflejado en que Honner (la famosa fábrica de armónicas) me considere un representante de la armónica cromática.

—¿Hay más intérpretes de armónica que antes?

—No somos muchos, pero tampoco somos pocos. Hace 15 días que volví de Australia donde fui con el grupo de folclore. Nunca había salido con el grupo. Antes hice dos giras a Canadá con una pianista canadiense y con Eva Ayllon fui a Estados Unidos, y a China con el Proyecto Sanluca. A España fui con el dúo de tango y con el trío, pero con el grupo de folclore es la primera vez que salgo. En Brisbane, Australia, estuve con un armoniquista local y sé que hay muchos en Estados Unidos y en Europa. Hay gente que la toca en México y en Centroamérica y me escriben. En Europa hay colegas con los que me encuentro, como con (Antonio) Serrano, que toca la cromática en la banda de Paco de Lucía, o Rossi, un brasileño que trabaja con Chico Buarque. Muchos de mis ex alumnos están haciendo sus proyectos desde la cromática. La escuela de Música Popular de Avellaneda tiene cátedra de armónica y me la ofrecieron, pero no puedo trabajar. Ahora está a cargo de Lucas Chamorro, que es un ex alumno mío. La armónica es un instrumento foclórico. Hace poco me hacían una nota de una revista japonesa y me decían: "Qué bueno que en tu país tienen lo que hizo Hugo Díaz. Acá eso no existe". Después de Hugo Díaz sólo la tocaron algunos vientistas como Marcelo Moguilevsky, que lo hace actualmente. Hay mucha gente que toca la armónica y es un instrumento al que se lo ve crecer.

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