Miércoles 09 de Septiembre de 2015
Francia inició vuelos de reconocimiento sobre Siria para explorar posibles objetivos de ataques aéreos contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), confirmó ayer el canciller francés, Laurent Fabius. "La decisión anunciada el lunes por el presidente François Hollande ya fue aplicada. Estos vuelos de reconocimiento determinaran la amenaza que pesa en la región, el momento y la acción que llevaremos a cabo", afirmó ayer Fabius a los periodistas en París. Una primera patrulla de aviones de combate Rafale, equipados con cámaras, partieron de una base en el golfo Pérsico y sobrevolaron el territorio sirio, informó el Ministerio de Defensa. La misión tuvo una duración de más de seis horas y los aviones fueron abastecidos de combustible en vuelo.
Hollande indicó que los vuelos de reconocimiento en Siria, en el marco de la coalición internacional, son un primer paso para recoger informaciones que permitan en el futuro estar "listos para bombardear". Francia participa desde hace casi un año en bombardeos liderados por Estados Unidos contra EI en el norte de Irak, con el consentimiento del gobierno de ese país. Sin embargo, a diferencia de Estados Unidos, hasta ahora Francia no participó en bombardeos en territorio sirio.
Siria está sumida en una sangrienta guerra civil entre el gobierno de Bashar Assad, distintos grupos rebeldes y los yihadistas del EI. El socialista Hollande también justificó su actual cambio de estrategia aludiendo a los "atentados terroristas" y planes de ataques contra Francia en los últimos meses, que según los investigadores podrían estar relacionados con EI. En esa dirección se manifestó ayer el canciller Fabius. "Varios intentos de atentados fueron evitados, pero el riesgo siempre existe. Pues desde Siria se organizan ataques contra varios países, incluido el nuestro", aseguró Hollande ayer al anunciar la intervención francesa en Siria. Entretanto, volvió a descartar una intervención con tropas terrestres, que el análisis del mandatario sería "inconsecuente" e "irrealista".
Desmentida de Moscú. Rusia, en tanto, negó ayer cambios en la cooperación armamentística con Siria, en medio de rumores occidentales sobre una intervención militar en el país árabe, en una jornada en la que Moscú pidió explicaciones a Bulgaria por cerrar su espacio aéreo sus aviones militares con destino a territorio sirio. Desde marzo de 2011, contagiada por el estallido de la Primavera Arabe a comienzos de ese año -primero en Túnez y luego en Egipto-, Siria vive un sangriento conflicto armado interno que empezó con reclamos pacíficos de la oposición la gobierno del presidente Bashar Al Assad, que reaccionó con represión. Pero entre la oposición siria, que reclamaba mayor participación democrática, se infiltró el extremismo que permitió el crecimiento del grupos como EI e incluso la financiación de países detractores de Assad, especialmente los sunitas, apoyados por Estados Unidos y las potencias occidentales.
Siria, cuya población es mayoritariamente sunita, está gobernada por los Assad, que son alawitas, una rama del chiísmo. De ahí su relación con la República Islámica chiíta de Irán que, al igual que Rusia, apoya fuertemente a Assad.
En este contexto, Moscú negó ayer cambios en la cooperación militar con Siria, ni en el estatus de la base naval que posee en el país árabe o en el suministro de armamento. "Nuestros contratos con Siria se están cumpliendo. Suministramos diferente tipo de armamento. Esos equipos requieren mantenimiento", dijo Mijail Bogdanov, viceministro de Relaciones Exteriores ruso. Esa colaboración militar, agregó, "contempla el envío, junto a las partidas de equipos militares, de nuestros especialistas que adiestran sobre el terreno a los colegas sirios". "Aquí no estamos infringiendo nada. Actuamos en estricta consonancia con nuestras obligaciones con la legislación rusa y los requisitos del derecho internacional sobre cooperación militar", resaltó. De hecho, el viceministro de Exteriores ruso precisó que "comparado con años anteriores, la actual cooperación técnico-militar con Siria es bastantes modesta". El presidente ruso, Vladimir Putin, aseguró que el suministro de armamento a Siria e Irán tiene por objetivo ayudar a esos países en la lucha contra el EI y otros grupos extremistas.
España apuesta al diálogo
España está a favor de negociar con Bashar Assad para poner fin a la guerra en Siria. El ministro de Relaciones Exteriores español, Manuel García Margallo, que ya el lunes consideró en Irán que ha “llegado el momento” de dialogar con el líder sirio, propuso negociar inicialmente un alto el fuego parcial en Alepo, para que la ayuda humanitaria pueda llegar a la población, y abrir después negociaciones para extender ese alto el fuego a todo el país.