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Francia advirtió que el G-20 debe obtener resultados concretos

Aunque las estrellas fueron el presidente Barack Obama y su esposa, Michelle, quienes se llevaron el centro de la atención en la "previa" del G-20, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, resultó quien puso los puntos sobre las íes, al dar un ultimátum al vértice multinacional. Dijo que se retirará del cónclave y no firmará el documento final si no llega a conclusiones concretas. Los mandatarios del G-20, que representan a países que suman el 90 por ciento de la riqueza del planeta, se reúnen hoy en Londres para buscar una solución a la crisis financiera internacional. La presidenta Cristina Kirchner forma parte de las deliberaciones.

Miércoles 01 de Abril de 2009

Londres. — Aunque las estrellas fueron el presidente Barack Obama y su esposa, Michelle, quienes se llevaron el centro de la atención en la "previa" del G-20, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, resultó quien puso los puntos sobre las íes, al dar un ultimátum al vértice multinacional. Dijo que se retirará del cónclave y no firmará el documento final si no llega a conclusiones concretas. Los mandatarios del G-20, que representan a países que suman el 90 por ciento de la riqueza del planeta, se reúnen hoy en Londres para buscar una solución a la crisis financiera internacional. La presidenta Cristina Kirchner forma parte de las deliberaciones.

Sarkozy fue tajante: "La cumbre de Londres no debería ser puramente mecánica, más bien debería ser una cumbre política que responda si reformamos el capitalismo o les dejamos el camino libre a aquellos que quieren destruirlo. Nosotros sabemos a dónde nos lleva el anticapitalismo. Sin duda no queremos recrear los dramas del pasado. Ahora, no nos demoremos más".

Posteriormente, la ministra de Economía francesa, Christine Lagarde, ratificó este planteo. Consultada sobre lo que haría Francia si la cumbre no logra satisfacer sus objetivos respondió: "El presidente Sarkozy fue muy claro en ese tema, dijo que no firmara el comunicado, eso significa retirarse". Lagarde describió a Sarkozy como "muy determinado".

Un portavoz del primer ministro británico Gordon Brown restó importancia a los comentarios franceses. "El primer ministro tuvo una conversación muy constructiva con el presidente (Sarkozy) ayer y espera toda su participación en la cumbre", le dijo el portavoz a Reuters. Pero el mismo Sarkozy recalcó la importancia de tomar medidas concretas en la cumbre. "Quiero resultados. Está en el interés de todos lograrlos", dijo a la prensa durante una visita a la región occidental de Francia. "Tenemos que obtener resultados, no hay opción, la crisis es demasiado grave para permitirnos tener una cumbre para nada".

Ya se han registrado serias divisiones entre Europa, por un lado, y Estados Unidos y Gran Bretaña, por otra, sobre el monto de dinero público a inyectar a la atribulada economía para detener la recesión. El otro punto en discusión es cómo resideñar las regulaciones financieras para poner freno a las especulaciones multimillonarias que dieron lugar a la crisis actual. Lagarde dijo asimismo que Francia podría hacer más si fuera necesario, pero sostuvo que las naciones deberían esperar y ver si las actuales medidas de estímulo estaban teniendo efecto antes de tomar acciones adicionales, como gastar más dinero para reavivar la alicaída demanda. Obama y Gordon Brown han impulsado a sus socios europeos a gastar más, ante la reticencia de Francia y Alemania, principalmente. La crisis surgió porque gastamos mucho, no poco, replicó este domingo la alemana Angela Merkel.

Paso poco brillante. En tanto, Obama llegó anoche a Londres acompañado por su esposa Michelle. Es la primera cumbre de Obama como presidente. Luego continuará una gira por Europa continental. El paso de Obama por Londres se prevé fugaz y algo falto de brillo. Se verá defraudado quien espere encontrar a la pareja en limusina descapotable y escuchar discursos multitudinarios. Obama ya no es el candidato rutilante que enfervorizó a Europa en su gira veraniega. De hecho, sólo tiene prevista una agenda de encuentros entre líderes en suelo europeo.

Cualquier quiebre en las negociaciones de hoy provocaría una reacción negativa de los mercados. Como Francia, los inversionistas buscan una respuesta fuerte y rápida de parte de los encargados de las políticas mundiales a la actual crisis, que no parece tener fin (ver página 28). Un mal resultado sería además un dolor de cabeza político para Brown, que ha pasado meses tratando de crear un consenso internacional previo a la cumbre. El ultimátum de Sarkozy cayó muy mal en la prensa y gobierno británicos.

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