Viernes 12 de Noviembre de 2010
La víspera del día de la madre, mi esposa, cansada de ver el estado de abandono del cantero con tres mástiles situado frente al Banco Nación, por Peatonal San Martín, decidió hacer algo para cambiar su aspecto. Y poniendo manos a la obra, dinero propio y cuatro horas de su tiempo, procedió a comprar y plantar unas 36 plantas con flores. Muchos pasaban y le decían "que hermoso, que lindo gesto, nos gusta mucho, entre otros cumplidos, mientras otros, los pesimistas, entre los que me incluyo, le decíamos, "no va durar, las van a destruir, es como darle flores al los chanchos". Desafortunadamente los pesimistas tuvimos razón, la misma noche, ya faltaba una planta y en sucesivos días fueron faltando mas, arrancadas de cuajo, algunas, las pocas, dejadas a un lado para que se sequen, las muchas, desaparecidas, quizás para adornar el jardín de algún vecino amigo de lo ajeno. Hoy faltan casi la mitad, pronto no quedara ninguna. Ya anteriormente le había pasado algo similar con los canteros alrededor de los arboles en Peatonal Córdoba, también decidió plantar bulbos de flores, pero esa vez no fueron los vándalos, si no las bicicletas que atan a los arboles las que destruyeron lo plantado. Lo que es mas triste es el hecho de que lo que mi esposa hizo, lo hizo desinteresadamente, con el solo placer de ver realzado el aspecto de dicho cantero y para beneficio de todos aquellos que transitan por las Peatonales, sin embargo los vándalos, los amigos de lo ajeno decidieron por el resto y poco a poco destruyeron su trabajo y lo que es peor su deseo de hacer algo por el prójimo. Cambiaremos alguna vez—
LE. 6.062.664