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Finalmente se casó en la ciudad de Santa Fe el "novio fugitivo"

El sábado a la noche Fernando Marengo, el joven santafesino, de 29 años, que hace tres meses desapareció el día de su boda, finalmente se casó con su prometida.

Lunes 02 de Junio de 2014

El sábado a la noche Fernando Marengo, el joven santafesino, de 29 años, que hace tres meses desapareció el día de su boda, finalmente se casó con su prometida.

La historia del novio fugitivo, que captó en su momento la atención de todos los medios nacionales, tuvo su final feliz. La ceremonia se realizó en la iglesia de Fátima ante una gran presencia de familiares y amigos de la pareja. El acto tuvo la cobertura de canales porteños y de la región que siguieron desde un primer momento la particular historia, que salió a luz en Diario UNO la primera semana de marzo.

Fernando, de traje de gris y con una sonrisa, esta vez arribó temprano a la iglesia junto a su madre Liliana. La novia, Virginia, exultante y muy linda, se hizo esperar un poco más y vestida de blanco llegó al altar para vivir el momento más esperado. Ella prefirió el silencio ante los medios.

Luego de dar el sí, al flamante matrimonio fue despedido de la iglesia con besos, abrazos, pétalos de rosas y el habitual arroz. Así Fernando y Virginia partieron hacia un salón de fiestas.

La historia. Hace tres meses Fernando y Virginia, su novia de 26 años con la cual convivía desde hacía más de cuatro, iban a dar el sí. Pero ese sábado 8 de marzo el joven decidió irse sin dejar rastros. Fueron horas de angustia y desesperación para la familia de Marengo que no sabía dónde estaba el novio. Recurrieron a los medios para pedir a Nano que vuelva y la historia tomó estado nacional. Finalmente después de más de 48 horas, Fernando apareció sano y salvo en un hotel de la ciudad de Rosario.

Fueron muchas las versiones que circularon sobre su desaparición el día de su boda, pero él mismo se encargó de sintetizar y resumir en una sola frase lo ocurrido: "Entré en estado de shock y decidí irme". El joven aludió a un problema económico que no logró resolver, por el cual sintió "vergüenza" y decidió escapar.

Desde ese día, la pareja reafirmó las ganas de estar juntos y confirmaron que el casamiento se hacía. Finalmente llegó la noche del sábado y frente a sus familiares y amigos, como lo habían planeado desde un principio, Fernando y Virginia dieron el sí en una ceremonia que tuvo como centro el amor y el perdón.

"Esta fiesta se hizo con todo el apoyo de mis padres, hermanos, amigos y la familia de Virginia. Hoy sólo puedo decirles gracias a todos los que ayudaron y colaboraron", dijo el novio a Diario UNO antes de contraer matrimonio. "Creo que ya es una anécdota", afirmó recordando lo vivido. Asimismo contó: "Al principio hubo encontronazos, un montón de peleas; pero nos fuimos dando cuenta de que podíamos y queríamos seguir juntos. Lo hablamos mucho, maduramos como pareja y volvemos a elegirnos. Esto o nos terminaba de destrozar o nos potenciaba, y gracias a Dios estamos juntos".

El novio reflexionó sobre lo vivido: "Esto me cambió mucho. Me ayudó a ver las cosas diferente y a pensar lo que hago, a veces hago las cosas sin pensar, ahora es distinto".

La historia tomó ribetes cómicos y hasta el protagonista se permitió un chiste antes de la boda: "Espero no llorar toda la noche, que se dé todo bien y que Virginia vaya esta vez, porque la anterior falté yo", dijo.

Con más de 160 invitados, entre familiares y amigos cercanos, la joven pareja se unió en matrimonio y festejaron en el salón donde un juez de paz los casó.

La pareja ahora piensa en el futuro. "Creo que el matrimonio es para toda la vida y a Virginia sólo puedo decirle gracias por volver a confiar en mí. De un episodio así no se si uno se merece el perdón. Uno se pone del otro lado y no sabe cómo reaccionaría".

Tras el casamiento sólo queda pendiente la luna de miel, que según contaron los novios "por ahora está postergada, nos quedamos sin un peso".

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