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Finalizaron la construcción del imponente santuario de San Nicolás

A casi 28 años de colocada la piedra fundamental, la obra ya es una realidad y fue habilitada con una gran ceremonia. Tiene capacidad para unas 9 mil personas de pie, y se construyó en varias etapas.

Miércoles 28 de Mayo de 2014

A casi 28 años de colocada la piedra fundamental del santuario de la Virgen del Rosario de San Nicolás, finalmente se terminaron las obras tal como fueron planificadas sobre “el campito” donado por el municipio nicoleño en 1985, escenario de unas de las peregrinaciones marianas más importantes del país. Previo a la inauguración del templo, celebrada el domingo último, el Papa Francisco envió una salutación y sus felicitaciones a la comunidad eclesiástica y a los fieles de la diócesis.

El edificio, hoy con capacidad para unas 9 mil personas de pie, comenzó a construirse el 13 de octubre de 1987 y dos años más tarde se habilitó provisoriamente para el culto por decreto diocesano la primera etapa, que incluyó un sector de la nave central, el cuerpo delantero sobre el nivel de la planta baja y la cripta anterior y posterior. En esa oportunidad quedó entronizada la imagen de María del Rosario, que hasta ese entonces se veneraba en la catedral de San Nicolás. Su rector, desde entonces y hasta la actualidad, es el presbítero Carlos Pérez.

El 2 de febrero de 1990 se inició la segunda etapa, que comprendía el sector bajo la cúpula, de 27 metros de diámetro y compuesta por 64 gajos de hormigón armado dispuestos verticalmente. Exteriormente cuenta con placas de cobre colocadas en forma de bandejas individuales. Se puede admirar desde varios puntos de la ciudad y fue terminada en 1999. En tanto, el 1º de febrero de 2006 arrancó el techado del ábside y los extremos del crucero. Todas estas obras se habilitaron el 20 de septiembre de 2008 y las mismas empresas que las ejecutaron (Gerlach & Campbell) fueron las encargadas de efectuar las terminaciones y la unificación con el sector anterior de la construcción.
  
La primera visión. La construcción del santuario tiene su origen en una visión de Gladys Motta, una vecina de San Nicolás que asegura que desde 1983 recibe mensajes de la Virgen del Rosario y que ésta fue quien le pidió que se erigiera en esta ciudad una capilla, indicándole a través de un rayo de luz el lugar exacto, hoy conocido como “el campito”. Desde 1985 la localidad recibe a millones de peregrinos, especialmente para cada 25 de septiembre, cuando se evoca la primera aparición, y en el marco de la fiesta patronal, el 7 de octubre.
  
La ceremonia. Desde el sábado por la mañana hubo misas durante todo el día y por la noche se rezó el rosario en procesión con antorchas en el predio del santuario. Luego tuvo lugar la vigilia de oración hasta las 6 de la mañana del domingo, cuando continuaron los oficios religiosos. A las 15, el obispo de San Nicolás, monseñor Héctor Cardelli, encabezó una peregrinación hacia el anfiteatro a cielo abierto, donde bendijo y dio por inaugurado el templo ante una multitud de fieles.

“Este es un momento trascendente de la iglesia en San Nicolás y del mundo entero. Aquella semilla de piedra sembrada cuando enterramos la piedra fundamental, hoy nos cobija con su techo y nos contiene en su seno como una madre a sus hijos”, expresó Cardelli en su homilía. “María lo sugirió y acompañó su crecimiento. Sus hijos escuchamos su pedido, porque sabíamos que ella como dueña de casa no nos haría faltar nada”, dijo.

“Esta es la casa donde ella quiere encontrarse con sus hijos. Qué profundas resonancias se despiertan en nosotros cuando hablamos y recordamos que vamos a la casa de nuestra madre. Ella está y estará siempre esperándonos y podríamos añadir que sería triste no acudir o corresponder a esa espera”, afirmó el obispo.

El monseñor sugirió que el santuario “se asemeja al útero materno donde se gesta la vida”, porque “aquí nos vamos formando en criaturas nuevas y vamos creciendo en el amor que brota de su ternura maternal, que nos prodiga y que casi imperceptiblemente nos va transformando en testigos y mensajeros de tan magnífico don”. Y finalizó con una invitación a los peregrinos para ser misioneros y evangelizadores en sus lugares: “Cuando irradiamos lo que aquí recibimos nos convertimos en esa sal y esa luz de la que nos habla Jesús y muchos se sentirán llamados a venir a esta fuente de amor y de gracia para saciar su hambre de Dios y descubrirlo como camino verdad y vida”, concluyó.

Nuevas coronas de oro y plata

La imagen religiosa entronizada en San Nicolás recibió nuevas coronas de oro y plata a partir de donaciones de los feligreses por el reconocido orfebre Juan Carlos Pallarols, también autor de las que fueran robadas en noviembre de 2012. El artista en persona colocó los adornos sobre las cabezas de María y del Niño Jesús que lleva en brazos. “Una vez más me siento bendito por mi trabajo, expresó el artista emocionado, al concluir su tarea.

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