Fin de curso
Los estudiantes han terminado los estudios y finalizaron el secundario, toda la gama del secundario cumplida, me pone contento porque recuerdo mi época de estudiante.

Miércoles 14 de Enero de 2015

Los estudiantes han terminado los estudios y finalizaron el secundario, toda la gama del secundario cumplida, me pone contento porque recuerdo mi época de estudiante. No fuimos ninguna maravilla, pero nos gustaba festejar, pero no recuerdo ninguna acción que mereciera crítica de nuestra escuela o de sus autoridades. Era un festejo, una tristeza y una alegría. Íbamos a extrañar la escuela normal, en mi caso, y estábamos contentos de recibirnos. Los chicos de Rosario también terminaron sus estudios, y como siempre salieron a festejar. La juventud, con alegría, tienen derecho al festejo. Creo que la alegría, el respeto y la buena convivencia son una necesidad en los pueblos civilizados. Hace muchos años, por mi profesión de marino mercante, recorrí el mundo, y siempre observé el comportamiento de la gente, como un aprendizaje, para saber, ya que podía aprender sin pagar nada porque estaba trabajando, y cuando estaba libre de guardias, salía a conocer. Estuve en Holanda, fuimos a buscar un petrolero que se llamó "Cutral co". Como se estaba terminando de construir, estuvimos bastante tiempo y en mis francos conocí Alemania, Bélgica y parcialmente Holanda. Siempre comento que en el mundo conocido, me parece la Argentina el país más completo, que no tiene que envidiar nada a ninguno. La organización y la limpieza de casi todos los que conocí, inclusive en Oriente, los Emiratos Árabes, o en Sudáfrica, Durban, eran modelos de países limpios. Todo este prólogo, me llevo a que al día siguiente del festejo de los chicos del secundario, leí en el diario La Capital, una noticia y fotos que me dieron mucha tristeza, los festejos, muy justificados, siguieron la pintada del Monumento a la Bandera, la mugre y suciedad alrededor del monumento. No creo que nuestros estudiantes falten el respeto a nuestra historia porque el monumento es nuestra historia. Los que visitan Rosario se acercan al monumento y lo observan con respeto y admiración. No puedo creer que nuestros chicos son vándalos disfrazados de alumnos. La educación empieza en el hogar y sigue en la escuela, no creo que todos los valores que nos dieron nuestros mayores, se han perdido en tan poco tiempo. En los países que conocí, ningún ciudadano permite que otro ensucie su ciudad, es tan elemental que no precisa explicación. Todos cuidan tener la ciudad limpia porque cuesta mucho dinero mantenerla impecable. Como soy mayor, he visto de todo en mi país y en el extranjero. He visto reuniones pacíficas, políticas y deportivas que terminan rompiendo vidrieras, robando, incendiando, pero no por los que participan sino por infiltrados que están pagos para desacreditar o por intereses partidarios. Nuestra gente debe despertar de su sueño de creer todo lo que nos muestran, cada uno debe analizar fríamente lo que sucede.

Carlos A. Borisenko / DNI 4.340.294