Jueves 23 de Julio de 2009
Desde hace mucho tiempo, el Autódromo Municipal de Rosario vive la inestabilidad de saber si sigue, se suspenden sus actividades o bien se las elimina. Todos los fierreros de Rosario y la zona, los que somos dueños de verdaderas máquinas, en autos o motos, no sabemos dónde vamos a ir a correr mañana. No tenemos la culpa de los loteos que se hicieron alrededor del circuito y si algún político encontró la manija de un brillante negocio inmobiliario loteando esos sectores, tampoco tenemos la culpa. Pero sí estamos pagando la culpa por ser deportistas y concurrir a un autódromo que desde hace años viene teniendo la actividad casi frenada por los señores que compraron esos lotes y quieren dormir tranquilos, mientras los deportistas no tenemos nuestro autódromo en condiciones y debemos ir a la calle a practicar picadas. No quieren que piquemos en la calle. La solución está en el autódromo. Que nos den el autódromo seguro, remozado, limpio, atendido y saldremos de las calles. Pero en tanto y en cuanto ello no se haga, tendremos que correr donde podamos, aunque vengan 500 policías con las autoridades de Tránsito a currar con nuestros deseos de correr. A perseguirnos como delincuentes. Sí, sí, leyó bien, como delincuentes. Somos deportistas de todas las edades. Gente que sabe de motores y de picadas. Quizás la Municipalidad piensa otra cosa, que somos loquitos con buenos fierros y que sólo corremos por la velocidad misma. No: somos deportistas, a ver si lo entienden. Somos gente de bien que, así como a algunos les gusta el tenis o el rugby, a nosotros nos gusta correr picadas. ¿Qué hay de malo? La verdad es que, además de los pilotos de autos y de motos que picamos en el autódromo, están los trabajadores, los que los días domingos se ganan unos pesos trabajando en el autódromo. Son familias enteras que sufren cuando el autódromo se cierra. Y ninguno de ellos tampoco sabe qué hará en los días que vienen. Es más, nosotros creemos que ni la Municipalidad sabe qué va a hacer con este autódromo. No tienen la más mínima idea. Porque no lo reparan, no lo cuidan, está abandonado, como si fuese un capital que no interesa, que no tiene valor. Nosotros creemos que el autódromo es un orgullo para Rosario y para toda esta zona. Otros autódromos crecen, son cuidados y mejorados siempre; en cambio, a éste ya no saben cómo hacer para cerrarlo. Queremos que se nos escuche.
Pablo O. Yáñez, radiosoeste@hotmail.com