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Fidel Castro declaró que no rechaza acuerdos con EEUU, aunque desconfía

El líder mostró su posición en una carta a la Federación Estudiantil Universitaria. "Cualquier solución negociada deberá ser tratada de acuerdo a los principios y normas internacionales", señaló.  

Miércoles 28 de Enero de 2015

El líder cubano Fidel Castro rompió su silencio de casi seis semanas sobre la histórica reconciliación entre Estados Unidos y Cuba, para declarar que aunque desconfía de su viejo enemigo, no rechaza los acuerdos para normalizar las relaciones, lo que fue calificado como "señal positiva" por Washington.

"No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos", dijo Castro, de 88 años y retirado del poder en 2006, en una carta leída el lunes en la noche en la televisión cubana y reproducida ayer en todos los medios estatales.

No obstante, el padre de la revolución cubana no criticó el acuerdo de normalizar relaciones anunciado el 17 de diciembre por su hermano y sucesor, Raúl Castro, y el presidente estadounidense, Barack Obama, que fue saludado por todo el mundo.

"El presidente de Cuba ha dado los pasos pertinentes de acuerdo a sus prerrogativas y las facultades que le conceden la Asamblea Nacional (Parlamento) y el Partido Comunista de Cuba" (único), escribió en la carta, dirigida a la Federación Estudiantil Universitaria.

"Cualquier solución pacífica y negociada a los problemas entre Estados Unidos y los pueblos o cualquier pueblo de América latina, que no implique la fuerza o el empleo de la fuerza, deberá ser tratada de acuerdo a los principios y normas internacionales", señaló el ex gobernante, quien fue el gran ausente en el histórico acercamiento bilateral tras medio siglo.

"El artículo de Fidel Castro tiene su sello y estilo. Recuerda que el gobierno cubano tiene y tendrá entre sus componentes un ala revolucionaria con la que el proceso de acercamiento entre los dos países tendrá que contar. No hay un abandono del celo revolucionario en función del pragmatismo en política exterior, sino una calibración del balance entre esos componentes. Existe el imperativo de una mejor relación con Estados Unidos, pero el gobierno cubano tanto como el norteamericano tienen que lidiar con los legados de su propia historia", dijo a la AFP el analista cubano Arturo López-Levy, de la Universidad de Nueva York.

"El texto trasmite un doble mensaje: apoyo cauteloso a la normalización de las relaciones entre los dos países y preocupación por las intenciones del poderoso vecino del norte. Ahora que el antiguo comandante en jefe ha expresado su respaldo a la solución pacífica y negociada de las diferencias entre ambos gobiernos, quizás pueda proceder con más rapidez y eficacia el proceso de normalización entre viejos adversarios políticos", declaró a la AFP el académico cubano Jorge Duany, de la Universidad Internacional de Florida.

El silencio de Castro había alimentado rumores sobre su salud e incluso su muerte, hasta que su amigo, el ex futbolista argentino Diego Maradona, de visita en La Habana, anunció hace dos semanas que había recibido una carta suya.

"Los hermanos Castro sólo confían en sí mismos. Pero Washington, los cubanos y el mundo libre tienen muchísimas más razones para no confiar en él ni el régimen de su hermano", dijo a la AFP el disidente José Daniel Ferrer, quien dirige un grupo opositor activo en el oriente de la isla.

"Es una forma de aceptar las nuevas conversaciones con Estados Unidos y el posible restablecimiento de relaciones, pero sin involucrarse demasiado para dejar, como hace siempre él, la puerta abierta", declaró a la AFP la disidente Miriam Leiva, una ex diplomática cubana.

La misiva del "comandante en jefe" fue divulgada horas antes de la tradicional "marcha de las antorchas", que ayer sirvió para resaltar el septuagésimo aniversario el ingreso de Fidel Castro como alumno a la Universidad de la Habana, donde se graduó de abogado en 1950, tres años antes de iniciar la lucha armada con el fracasado asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba (sureste de la isla).

La carta está fechada el lunes, cuatro días después de que Cuba y Estados Unidos sostuvieran en La Habana sus primeras conversaciones de alto nivel en 35 años de cara al restablecimiento de relaciones, rotas en 1961, dos años después del triunfo de la revolución de Fidel, que marcó un giro de la isla hacia el comunismo.

Castro no comentó los rumores sobre su deceso, que circularon por las redes sociales y medios extranjeros, en especial el 9 de enero, al cumplirse la víspera un año desde su última aparición en público. La última foto suya publicada fue tomada en agosto en su hogar.

Estados Unidos y Cuba iniciaron la semana pasada en La Habana las negociaciones formales para normalizar sus relaciones bilaterales, que deben conducir próximamente a la reapertura de embajadas en ambas capitales.

Las delegaciones de negociadores, lideradas por la estadounidense Roberta Jacobson y la cubana Josefina Vidal, deben celebrar en las próximas semanas una nueva ronda de negociaciones en Washington en una fecha aún por determinar.

Señal positiva

“Tomamos su referencia de las normas y los principios internacionales como una señal positiva y esperamos que el gobierno cubano implemente estas normas y principios internacionales para una Cuba democráticamente próspera y estable”, dijo ayer la portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Jen Psaki, tras conocerse la carta de Fidel Castro. Psaki reconoció que hay mutua desconfianza.

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