Martes 08 de Septiembre de 2015
"La memoria del agua", del chileno Matías Bize, con Benjamín Vicuña, la sudafricana "The Endeless River" de Oliver Hermanus y la israelí "Rabin, the Last Day", de Amos Gitai, con diferentes recorridos sobre la violencia, se proyectaron en el marco de las jornadas de autor de la 72ª Edición del Festival de Cine de Venecia que ingresa en su tramo final, y se enfrentarán a "El clan" de Pablo Trapero.
"The Endeless River" es un thriller dramático sobre la vida de un agricultor francés en una ardua Sudáfrica, y tuvo un buen recibimiento del público del festival. Pero el que estuvo en la Mostra fue el director israelí. Los tres disparos que acabaron con la vida del primer ministro Itzhak Rabin el 4 de noviembre de 1995 son el eje sobre el que gira "Rabin, the Last Day", un híbrido entre el documental y la ficción, en el que el cineasta emplea material de archivo y documentos legales para reconstruir el asesinato de Rabin, el dirigente israelí que más cerca estuvo de firmar la paz con los palestinos tras los acuerdos de Oslo, así como la comisión Shamgar que investigó el magnicidio.
"Todo son hechos, no hay nada inventado", aseguró Gitai, que al inicio de la rueda prensa pidió a los periodistas que se alzaran para guardar un minuto de silencio en memoria de Reham Dawabsheh, la mujer palestina fallecida hoy, tras las graves heridas sufridas el 31 de julio, cuando su casa fue atacada por presuntos extremistas israelíes. Su marido y su bebé ya habían muerto como consecuencia de ello.
La Comisión Shamgar se centró sólo en los errores de seguridad que permitieron el asesinato cometido por Yigal Amir, un joven extremista judío que para Gitai, fue tan sólo quien apretó el gatillo, nada más. A él prefiere no darle más relevancia de la imprescindible en la película.
"La ultraderecha quiere lavarse las manos y por eso apunta la idea de la conspiración", señaló Gitai, quien considera que Israel no pasa actualmente por un buen momento y conviene mirar atrás y ver ese breve momento de esperanza que supuso lo que quería hacer Rabin, quien sí supo reconocer que el tema central era lograr la paz con los palestinos.
Por su parte, el director chileno Matías Bize está convencido de que el buen momento que atraviesa el cine de su país, ganando premios fuera y recibiendo también el apoyo del público, se debe a la honestidad "Son películas honestas en las que hay un autor detrás", dijo. Y precisamente desde esa honestidad Bize se adentra de nuevo en el mundo de la pareja. "Es el mundo que yo conozco, que me toca ver de cerca y para hacer una película hay que hablar desde la verdad", explicó en conversación con la agencia DPA.