Festival de Cine de Venecia: Sofia Coppola se llevó la Mostra
La dinastía Coppola ya tiene una sucesora digna del apellido después de que Sofía abrazara ayer el León de Oro por “Somewhere” (En algún lugar), el máximo lauro que entregó el Festival de Cine de Venecia...

Domingo 12 de Septiembre de 2010

La dinastía Coppola ya tiene una sucesora digna del apellido después de que Sofía abrazara ayer el León de Oro por “Somewhere” (En algún lugar), el máximo lauro que entregó el Festival de Cine de Venecia, que concluyó ayer con la entrega de premios su sexagésima séptima edición.
  Esta mujer de 39 años le arrebató a Alex de la Iglesia el sueño de alzarse con el máximo galardón del certamen italiano, aunque el director español se marcha a casa con el premio al mejor guión y al mejor director por “Balada triste de trompeta”.
  En su cuarta película, la hija de Francis Ford Coppola emocionó a la crítica con un retrato minimalista de la existencia vacía de un actor de éxito en Hollywood. En los agradecimientos, Sofia hizo una mención especial a la persona “que le ha enseñado”, su padre.
  “Es para mí un gran honor ofrecer el León de Oro de la 67 edición del Festival de Venecia para la directora Sofia Copola por «Somewhere»”, dijo el presidente del jurado, Quentin Tarantino, en una teatral entrega del león alado a la que fuera su ex pareja.
  El jurado alteró además el esquema de premios para incluir en el palmarés al que está considerado “el descubridor” de Tarantino, el cineasta independiente Monte Hellman, a quien se le concedió un León de Oro especial a toda su carrera.
  Hellman, productor del primer film de Tarantino, “Reservoir Dogs”, es un cineasta independiente que ha firmado obras consideradas de culto como “Two Lane Blacktop”. A sus 78 años compitió por primera vez en un certamen internacional con “Road to Nowhere”, la primera película que dirige en más de 20 años, que formó parte de la competencia oficial en Venecia.

De la Iglesia, dos veces. Un emocionado Alex de la Iglesia subió en dos ocasiones al escenario para recoger la Osella al mejor guión y el León de Plata a la mejor dirección por una comedia grotesca sobre dos payasos (Carlos Areces y Antonio de la Torre) que luchan a muerte por una mujer (Carolina Bang) en la incertidumbre que marcaron los últimos años del franquismo.
  El director español aseguró en rueda de prensa posterior a la premiación que en este momento nadie hace nada nuevo. “Somos todos farsantes. Todos disfrutamos de copiar el trabajo de otros. Eso se llama postmodernidad. En este festival lo que estamos premiando es al mejor coctelero, al mejor barman. El truco está en mezclar los elementos bien”, afirmó.
  De la Iglesia, distinguido este año con el premio Nacional de Cinematografía de España, estaba especialmente satisfecho con galardón al mejor guión porque “Balada triste de trompeta” la escribió sin su habitual colaborador, el que “lo contiene” —según dijo—, Jorge Guerricaechevarría, quien a la hora de trabajar en esta cinta estaba enfrascado en la escritura de “Celda 211”.
  “Es la primera vez que lo consigo yo solo”, dijo el director vasco al recoger el galardón.
  De la Iglesia se puede considerar uno de los grandes vencedores de esta edición del más veterano de los grandes festivales de cine, en la que “Essential Killing”, del polaco Jerzy Skolimosky, se alzó con el premio especial del jurado y con la Copa Volpi al mejor actor, que recayó en el estadounidense Vincent Gallo.
  El actor estadounidense, que estuvo en Venecia con tres producciones (entre ellas una a concurso dirigida por él, “Promises Written in Water”) no subió al escenario a recoger el galardón.
  En “Essential Killing”, Gallo ofrece de nuevo una interpretación especialmente intensa en la que se mete en la piel de un afgano, detenido por fuerzas norteamericanas al ser considerado un potencial terrorista y secuestrado a un país de Europa del norte, donde consigue escapar.
  En el apartado femenino, la actriz franco-griega Ariane Lebed fue la premiada por “Attenberg”, una propuesta radical de Athina Rachel Tsangari que dividió a la crítica.
  De las 24 películas a concurso, los grandes perdedores han sido el cine italiano, que con cuatro títulos a concurso no rascó ni un solo premio, así como el cine de Lejano Oriente, que también se marcha con las manos vacías. l