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Ferrari y la mayor virtud de Rosario Central: "Sabemos jugar como un equipo"

El acapitán valoró el espíritu que tiene el grupo a la hora de defender y atacar. "Faltan quince fechas y todavía no se definió nada, pero Banfield estaba cuarto y sabíamos que era un rival difícil", dijo tras la victoria.

Lunes 04 de Marzo de 2013

Domingo al mediodía de una jornada tranquila en la vida canalla. Después de unas cuantas horas de logrado el triunfo contra Banfield, lo que se respira es calma. Algo así como una sensación del deber cumplido, mejor dicho de una estación más a la que se llegó con éxito. Aún repiquetean las imágenes de lo que fue el 2 a 0 en el Gigante cuando Paulo Ferrari comienza a desandar el diálogo con Ovación. Hace alusión a la "tranquilidad" que significaron los tres puntos. Comenta, al pasar, que ya tiene programado el almuerzo "en familia", pero acepta gustoso el ida y vuelta. Su recorrido discursivo toca varios ítems importantes de este presente auriazul, pero sobresalen las palabras en las que hace alusión a la figura de "equipo". Lo hace ante una consulta en particular. Es que su gol fue el primero de un defensor en el torneo. Y hasta aquí anotaron mucho más los volantes que los delanteros. ¿Defecto o virtud? "Nosotros entendimos que tenemos que jugar como un equipo. Sabemos jugar como un equipo y eso es una virtud. En los últimos once partidos nos convirtieron un solo gol y eso no es porque la defensa trabaja bien, sino porque el equipo entero corre y presiona muchísimo", dijo el capitán. Y fundamentó su teoría: "Lo mismo pasa en la ofensiva. Es el equipo el que tiene que estar predispuesto para atacar y llegar con mucha gente al área rival para que cualquiera pueda convertir".

"Era un partido importante sobre todo por el rival. Si bien faltan quince fechas y todavía no se definió nada, el que venía era Banfield, que estaba cuarto y sabíamos que era un rival difícil. Se trataba de una buena prueba para seguir afianzándonos. Eso es lo que más contento nos deja", relató Ferrari, a quien las frases grandilocuentes no lo persiguen. Más bien todo lo contrario. Y ahora más que nunca, cuando el paso a paso se hizo carne en todos y cada uno de los protagonistas.

—¿De adentro lo vivieron como un partido similar a los otros 10 que habían ganado o con algunos matices distintos?

—En esta categoría todos los partidos son durísimos y trabados, por eso cuesta mucho ganar. Sí teníamos claro que era Banfield, un equipo que se armó para ascender. Además habían ganado Olimpo y Gimnasia y con esos resultados ellos tenían que salir con todo. Fue complicado, pero creo que lo resolvimos muy bien y que fuimos un justo ganador por lo hecho durante todo el partido.

—A ustedes les va a resultar más fácil controlar la euforia, pero el hincha se ilusiona cada vez más.

—Sí, sabemos de la ilusión que tiene la gente y que a medida que pasen las fechas se van a ilusionar cada vez más. Eso significa que estamos bien y que los hinchas entienden que vamos por el buen camino. De todas formas hay que estar tranquilos porque la realidad marca que todavía falta un montón. Es mucho lo que hay por trabajar y mejorar.

—La diferencia que sacaron con el cuarto es importante. ¿Eso le permite trabajar con cierta tranquilidad o les mete más presión todavía?

—Lo tomamos como lo tenemos que tomar. Sabiendo que tenemos una buena ventaja con el cuarto, de la misma forma entendiendo que quince fechas son un montón de puntos y en el fútbol nada está definido hasta que no se logran las cosas. Eso lo tenemos bien claro. Todo nos costó mucho y acá nadie se puede relajar.

—¿Sentís que desde lo futbolístico siguen creciendo?

—Creo que venimos mejorando. Con Banfield tuvimos un muy buen control de la pelota y me parece que este equipo logró un compromiso muy importante dentro de la cancha. Podemos jugar bien o mal, pero siempre dejamos todo. Creo que es por eso que se logran los buenos resultados. Obviamente aspiramos a más, pero en esta categoría salen partidos muy trabados y se hace difícil sacarlos adelante.

—¿Son un equipo más paciente cuando van empatando y otro con más vértigo cuando logran abrir el partido?

—Lo que pasa es que los partidos son muy cerrados porque los equipos te esperan. Entonces cuando lográs hacer un gol el rival se ve obligado a salir un poco más y es ahí donde podemos hacer la diferencia porque tenemos jugadores muy rápidos, que hacen la diferencia. Nosotros buscamos el arco contrario desde el principio y eso hace que los rivales nos esperen demasiado.

Chicago, un rival al que se debe respetar

Ahora se viene Nueva Chicago, un equipo muy golpeado. “Acá no hay partidos fáciles. En este caso nos toca un rival que tiene que empezar a ganar por su situación con el promedio. Es siempre así. O jugás con el que está abajo y que tiene que ganar para no descender, o con el que está arriba o con el que se juega la vida para alcanzar al tercero. Todos los rivales se juegan algo y son durísimos”, relató el Loncho sobre el choque del próximo lunes.

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