Edición Impresa

Felipe Solá dijo que "el kirchnerismo está cubriendo una posible retirada del gobierno"

El diputado nacional llegó a la banca por la victoria lograda en 2009 cuando la lista que integró, encabezada por De Narváez, derrotó a Néstor Kirchner y a Daniel Scioli.

Domingo 05 de Mayo de 2013

El diputado nacional Felipe Solá (Unión Peronista) está decidido a renovar su banca en octubre, ya sea por un frente con otros partidos, lanzando su candidatura en solitario o ir a las internas abiertas compitiendo con otros sectores del justicialismo. Por lo pronto, no fue invitado el 1º de mayo a Córdoba, donde se pudo ver en una mismo foto a José Manuel de la Sota, Francisco De Narváez, Hugo Moyano y Roberto Lavagna. "No sé si eso es bueno o malo para mí", bromea el ex gobernador de Buenos Aires, pero enseguida lanza un sentencia: "Ya sea para competir internamente, conformar un acuerdo o para seguir solo, hay que estar en la calle peleando y ser candidato", sostiene en una entrevista con LaCapital desde su despacho en el Congreso.

Solá avizora un fin de ciclo e interpreta que con algunas modificaciones que el gobierno quiere introducir al Poder Judicial, que se votó en Diputados, el "kirchnerismo está cubriendo la retirada".

—¿No lo invitaron al acto en Córdoba?

—No me invitaron, y como decía Tato Bores: "No sé si es bueno o malo para el pueblo judío".

—¿Y para usted?

—Me parece que es temprano para alegrarse o enojarse. Son armados ya se van a ir desbrozando y aclarando con el paso del tiempo. Por lo demás, sea para competir internamente, para conformar un acuerdo o para seguir solo hasta el final, hay que estar en la calle peleando y ser candidato en octubre.

—¿Es su intención incluirse en ese espacio o va por algo más amplio?

—Dependerá de la actitud de los demás y del paso del tiempo. En primer lugar, hay que distinguir que en estas elecciones la idea de unidad a cualquier costo que se larga no es cierta, porque son elecciones legislativas. Sí coincidimos todos en ponerle límites al gobierno, y esto significaría lograr un número total de diputados en el país que dé vuelta ese tablero que en la madrugada que se votó la reforma judicial daba 130 a 123, con cuatro ausentes. Ese tablero hay que darlo vuelta para que el gobierno sienta algunos límites, para que caminen algunas leyes de la oposición y algunos reclamos fuertes de la ciudadanía puedan tener poder. El gobierno esconde sus malos datos en la economía mandando al Congreso temas que no le interesan a la gente, como la reforma judicial o el acuerdo con Irán.

—No le interesarán a la gente pero consumió un día entero de debate en Diputados...

—Mire, de las seis leyes de la reforma judicial que envió el gobierno, tres son las importantes. Y de esas tres, una puede ser declarada inconstitucional, que es la del Consejo de la Magistratura. La ley sobre las cautelares ha sido corregida, y puede ser nuevamente corregida, y también va a encontrar inconstitucionalidad en muchos casos. La tercera es la más irrevocable de todas, pero hay que tenerla muy en cuenta porque crea tres cámaras de casación más y que pueden ser integradas por jueces subrogantes nombrados por el Poder Ejecutivo.

—El gobierno arguye que estas reformas son para agilizar a la Justicia.

—¡Es absolutamente al revés! Lo que hace no es sacarle trabajo a la Corte, sino que aleja a las personas de carne y hueso de una instancia final, como el caso de los jubilados y de la gente que litiga contra el Estado. En mi opinión, en los próximos dos años y después también, el gobierno y las personas del gobierno que pertenecen al kirchnerismo necesitarán defenderse.

—¿Eso qué significa?

—Eso se llama cubrir una posible retirada si se perdiera el Parlamento y luego las elecciones nacionales de 2015. Hay casos muy resonantes de corrupción que la gente no va a olvidar y van a seguir machacando en la conciencia de las personas, y también en la prensa.

—¿No cree que el kirchnerismo va a ir por una reforma constitucional para habilitar un tercer mandato de Cristina?

—Puede querer ir, pero no va a tener ni por asomo los números para eso. Necesita dos tercios de la Cámara y cuenta con 130 votos.

—¿Y si gana e incrementa el número de legisladores?

—Igualmente no llega.

—Le queda el recurso de buscar aliados en otros bloques.

—Va a haber un foco de luz puesto encima de cada diputado y senador. Va a ser muy difícil convencer, entre comillas, a los legisladores de otros bloques.

—Pero más allá de los números, ¿usted cree que la intención de Cristina es ir por un tercer mandato?

—Creo que la presidenta no puede decir que no lo quiere. Tiene que dejar abierta una puerta a la posibilidad de que así fuera. Eso por un lado, pero también creo que la presidenta es realista y sabe que las posibilidades son muy bajas, por lo tanto no alienta una reforma.

—¿No está en el ánimo de ella ser eterna, como dijo Diana Conti?

—Eso es lo que quiere Diana Conti, pero no me consta que eso lo desee la presidenta. Además, no importa si está o no está en el ánimo de ella, porque no lo va a conseguir.

—¿Qué o quiénes van a suceder a ese kirchnerismo en retirada, según usted?

—Alguien que camine por el medio y que le asegure a los argentinos que el futuro no es un país dividido como Venezuela. Nosotros hemos sufridos mucho en nuestra historia. Hemos tenido guerras civiles larvadas entre peronismo y antiperonismo. Nosotros tenemos que cuidar mucho la unidad entre los argentinos, y para eso tenemos que terminar con la prepotencia y el atropello. Por eso no es "ella o vos", negro o rojo. Se va por el medio, que no es ser tibio, sino que significa unidad con un programa de las mayorías, que respete al otro. Se puede crecer y distribuir el ingreso igual sin darle la sensación al otro de que va a ser atropellado y que no se va a escuchar su voz.

—El "ella o vos" es la campaña que está haciendo De Narváez.

—De Narváez busca el voto antiperonista. Hay una gran cantidad de gente que es anticristinista racional y hay mucha gente que es progobierno racional, que no tiene un compromiso talibán con el gobierno, y esa gente es la que abre camino al futuro. No buscamos la revancha, sin que esto signifique que vamos a dejar impune los casos de corrupción.

—Su historia con el kirchnerismo es particular. Adhirió en un primer momento, luego se separó con la crisis del campo, después se mostró conmovido con la muerte de Kirchner y dijo que esa manifestación en el velatorio era la esencia del peronismo, y ahora vuelve a marcar diferencias. ¿Cómo explica esos vaivenes?

—Yo tuve un dolor cuando se murió Néstor Kirchner, porque uno se conmueve cuando se muere un adversario y alguien con quien han quedado cosas sin decirse. Además, se murió una persona muy importante. Yo sentí eso, y fue muy personal. En lo político, los jefes del Peronismo Federal creían, unos días después de la muerte de Kirchner, que la presidenta se iba a caer a finales de ese año. Cuando vi eso dije que no tenía nada que ver, pero me quedé en la jefatura del bloque. Pero al año siguiente uno (De Narváez) se fue con Alfonsín, y los otros se dedicaron a pelearse entre sí en una interna de conventillo (por Duhalde y Rodríguez Saá). Ahí me fui del Peronismo Federal. Si ahora ese peronismo quiere ir por el voto antiperonista, que se responsabilicen ellos.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS