Felicidades para el Sanatorio Parque
Desde el by-pass que me implantó en 1983 el doctor Juan José Boretti, de tan grata memoria, hasta estos días que pasé dos veces más por el quirófano, ahora bajo las manos del doctor Juan J. F. Boretti (hijo), director de cirugía, he recorrido el sanatorio por consultorios...

Lunes 26 de Diciembre de 2011

Desde el by-pass que me implantó en 1983 el doctor Juan José Boretti, de tan grata memoria, hasta estos días que pasé dos veces más por el quirófano, ahora bajo las manos del doctor Juan J. F. Boretti (hijo), director de cirugía, he recorrido el sanatorio por consultorios, unidades especiales, rayos, laboratorios, estudios con modernos equipos, he pasado por decenas de camas y sillones en las muchas internaciones prolongadas y ambulatorias. No enumero por contar los distintos servicios sino por las personas que los brindan. Quiero destacar que en todos se manifiesta una "seriedad sonriente". Médicos, especialistas, residentes, supervisoras, enfermeras, personal administrativo, mucamas, camilleros, servicio de cocina, seguridad, miembros del taller de reparaciones, empleados de farmacia y ropería, todos llevan "la marca en el orillo", la unidad, la buena relación entre todos ellos, cómo se ayudan y suplen, cómo atienden a los enfermos con interés, delicadeza y prontitud. Hasta en las llamadas telefónicas se percibe el trato cordial entre quienes piden o resuelven. Quiero publicar esta "radiografía" para que vean al Sanatorio Parque a contraluz. Y destacar al doctor Carlos Poy, jefe de unidad coronaria, especialista en insuficiencia cardíaca quien con verdadera preocupación va prolongando por más de seis años la insuficiencia que en mí es terminal. Agradezco al doctor Carlos Lovesio, jefe de terapia intensiva y director del sanatorio a quien tanto debo. Todo enfermo con quien me cruzo destaca la amable sensibilidad del doctor Boretti. He visto de cerca a médicos de otras especialidades y todos alentando a los enfermos no sólo con elementos médicos sino también con trato afable y alentador. Si abundo en cargos y nombres no es sólo por agradecimiento sino para que Rosario conozca la calidad de esta institución de nuestra ciudad. ¡Felicidades para sanos y enfermos!

Padre Livio Leo Gorza