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Federico Sturzenegger: "Este año veo una economía muy mediocre, semiestancada"

El diputado del PRO cuestionó la "falta de credibilidad" de las políticas del gobierno. Vaticinó un escenario calmo en el primer semestre pero negativo en el segundo.

Lunes 31 de Marzo de 2014

La credibilidad es un concepto ineludible a la hora del análisis económico ya que es capaz de torcer el curso de cualquier medida acertada. Esa es, en síntesis, la premisa que planteó el actual diputado nacional porteño por el PRO y miembro de la Fundación Pensar, Federio Sturzenegger, quien cuestionó al gobierno nacional por el manejo de las estadísticas, por la carga fiscal sobre la clase media, y por la falta de información "creíble" sobre el destino de los fondos públicos.

El economista, quien fue presidente del Banco Ciudad de Buenos Aires y también ex secretario de Política Económica de Domingo Cavallo durante el gobierno de la Alianza, consideró que con las últimas medidas que acompañaron la devaluación de enero "desde el punto de vista de la economía real, el gobierno hizo un ajuste muy fuerte, ortodoxo, tradicional, pero lo hizo sin credibilidad".

A contramano de distintos analistas, y en el marco de una charla con empresarios que organizó "Pensar Santa Fe" en Rosario, consideró que el primer semestre será "calmo" en materia de variables financieras pero más oscuras para el segundo "con inflación más alta y dólar que se dispara". A su juicio, muy lejos de transitar una crisis similar a la de 2009, la Argentina tendrá en 2014 "una economía muy mediocre, semiestancada".

—Con la devaluación de enero, ajuste de tasas y de tarifas, ¿están revisando el escenario económico para 2014 en materia de crecimiento y de evolución del dólar?

—Veo un escenario de relativa calma de las variables financieras hasta junio o julio, porque el Banco Central tomó una posición mucho más contractiva. Pero es una situación que potencialmente no es sostenible en la segunda mitad del año. Porque el gobierno toda la plata que le pide al Central es en la segunda mitad del año, en la primera no, porque tiene (los ingresos de) las retenciones y de ganancias. La caja del gobierno en la primera mitad del año es más fácil. La verdad, que con el anuncio está claro que no se va a bajar la cantidad de dinero que le va pedir en el segundo semestre, ya que decidió bajar a los subsidios para emitir menos. Desde el punto de vista de la economía real, el gobierno hizo un ajuste muy fuerte, ortodoxo, tradicional, pero lo hizo sin credibilidad. Cuando el BCRA dice que no va a emitir tanto y le creen, la inflación ya no será 35 por ciento sino 10,5 por ciento y todas las tasas de interés se acomodan a ese valor. Pero si haces el ajuste monetario y no te creen, te seguirán pidiendo el 35/30 por ciento. Y esto para el consumo y la inversión. Por lo que las perspectivas de reactivación en el primer semestre son bastante negativas. Para el segundo podés llegar a tener entonces inflación más alta y un dólar que se dispara.

—¿Cómo ve decisiones que se adoptaron como las negociaciones y acuerdos con Repsol, el FMI, el Club de París, entre otros?

—Todo arranca por una necesidad de financiamiento. Además creo que la sociedad no tolera más que le saquen más recursos. Entonces busca financiamiento externo.

—Con este freno de la actividad que describe ¿cómo ve la situación del empleo?

—Está muy presente en el relato, pero muy ausente en la realidad en los últimos años. Es cierto que en los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner hubo un aumento extraordinario del empleo pero a partir del 2007 en el sector privado quedó totalmente estancado. Los números del desempleo están truchados.

—¿Ve un escenario similar al de 2009?

—No. En 2009 hubo una recesión corta, pero más profunda, pronunciada, con un contexto internacional mucho más difícil. Hoy, el contexto internacional es extraordinario. Veo, entonces, una economía muy mediocre, semiestancada.

—¿Cómo analiza el hecho de que gobierno nacional anunciara un crecimiento del 3 por ciento y cómo impactará esta decisión?

—Nosotros anunciamos el martes un 2,9 por ciento del crecimiento del PBI, por lo que teníamos claro cuál era la situación y ahora se ha sincerado. Pero creo que la lección que sale de todo esto es que no tiene sentido trabajar sobre la base de la mentira. Este es un gobierno que viene hace siete años falseando las estadísticas. Por ejemplo, piensa que haber falseado la inflación le ahorró deuda atada al CER. Pero no ahorró nada, porque el riesgo país de la Argentina hasta antes de la mentira del Indec era igual que Brasil y hoy es cuatro veces al de Brasil. Entonces, ¿cuánta inversión, cuánto empleo, se perdió en la Argentina?. Ahora es 4,9 por ciento con el Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae), ahora es 3 por ciento el crecimiento del PBI en 2013. Entonces, la sensación que queda es de más incertidumbre. Porque los números se siguen manejando con un criterio oportunista. Más allá que nosotros dijimos 2,9 por ciento —algo que los obligó a sincerar— falta mucho camino por recorrer para que Argentina vuelva a ganar credibilidad. Amén, de que es totalmente inédito en el mundo que estén todos los economistas buscando adivinar los números del gobierno. Hay que dejar de lado la viveza criolla.

—¿Entonces no cree que los números publicados del PBI le sumen credibilidad al gobierno?

—Digo que es un camino largo. Se puede hablar de un sinceramiento de las cifras de PBI. También sabemos que tiene que ver mucho con el cupón del PBI. Entonces, queda la duda de si ellos hicieron el cambio por oportunismo o no. En el tema de la inflación, nosotros defendimos mucho el número de enero, pero creo que el de febrero ya fue falseado de vuelta. Lo digo porque en Ciudad de Buenos Aires había anunciado un índice de 4,4 por ciento. Cuando vos pasas al interior, ese rubro tendría que haber dado un número más grande. Incluso nosotros habíamos dicho que el 4,4 por ciento era un piso para la Ciudad de Buenos Aires. La falta de credibilidad, en definitiva, es un costo en muchos aspectos.

—¿Qué opinión tiene sobre la emisión de un Bonar 2017 por 10.000 millones de pesos?

—Argentina en los últimos años vivió una gran puja distributiva, en donde hay un gobierno que trata de apropiarse de recursos de la sociedad, y esta ve que se los apropia. Entonces, llega un momento en que la gente comienza exigir una rendición de cuentas para saber qué hace con esos impuestos. El gobierno de Cristina aumentó los impuestos formales un 10 por ciento del PBI. Es una cosa inconmensurable. Y no le alcanzó en 2013 y emitió 100.000 millones de pesos, que es responsable de la inflación que tenemos. Finalmente el gobierno se dio cuenta de que aumentar su gasto con más emisión e inflación era un camino no factible. Y ahora está revirtiendo y haciéndolo con deuda, pero igual sigue chupando recursos de la sociedad.

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