Martes 29 de Enero de 2013
Despreciable el lenguaje de quién ostenta la investidura de vicepresidente, al calificar de cobarde al gobernador Daniel Scioli. No resiste el menor análisis que este personaje, con tantas causas pendientes y tantas sospechas sobre su gestión, se permita semejante descalificación personal a quién los ha estado acompañando seguramente contra su voluntad para no confrontar. Su reclamo tiene un fundamento lógico, su provincia es la que más recauda, lamentablemente la que debe con habitualidad suscribir la ideología fundamentalista de este desgobierno central, para que luego en forma discrecional reparta los fondos públicos según antojos y caprichos del mismo, dependiendo de los colores políticos y no de una clara distribución según la coparticipación. Los impuestos sólo se deben modificar con leyes, así también su mejor distribución y no como una caja privada dónde cada uno lo destina a su mejor arbitrio, desestabilizando a gobernadores e intendentes que no adhieran.
Roberto R. Sánchez / DNI 8.634.022