Favor de desalojar, viene Lucha Aymar
Junto a tres amigos asistí a Taura, uno de los lugares más concurridos por los jóvenes (y no tanto) durante los veranos de Rosario. Llegamos a las 12.15, a fin de aprovechar el restobar previo al comienzo del boliche.

Lunes 08 de Diciembre de 2008

Junto a tres amigos asistí a Taura, uno de los lugares más concurridos por los jóvenes (y no tanto) durante los veranos de Rosario. Llegamos a las 12.15, a fin de aprovechar el restobar previo al comienzo del boliche. Nos ubicamos en una de las tantas mesas que quedaban desocupadas e hicimos nuestro pedido, el que luego de unos cuantos minutos fue servido. Todo iba normal hasta que luego de una hora de estar ubicados y mientras aún consumíamos lo ordenado, dependientes del lugar nos solicitaron desocupar la mesa, ofreciendo a cambio que nosotros mismos nos ubicáramos de pie en algún lugar que encontremos. Dada la insistencia en ello, no tuvimos alternativa que seguir las órdenes y ponernos de pie con todo aquello que habíamos ordenado y que el mozo del lugar ya había servido. El motivo de nuestro "desalojo" era la presencia de Lucha Aymar y compañía que inmediatamente, luego de observar con complicidad lo que estaba sucediendo, ocuparon la mesa en cuestión. No hay lugar a dudas que lo relatado fue un acto de discriminación pues encuadra perfectamente en su definición: es el acto de hacer una distinción, es un acto de abuso e injusticia que viola el derecho de la igualdad de oportunidades. Este comportamiento discriminatorio es inconstitucional y, en consecuencia, ilegal, tanto como el robo de la cartera de Luciana en el club Universitario. Sin embargo, anteanoche estuvo legitimado por la gente de Taura y las chicas del hockey. Luce evidente la idiosincrasia de una sociedad que es muy pretenciosa a la hora de exigir y muy cómoda e individualista al tiempo de dar.

Renata Sacchetto, renata.sac@hotmail.com